Archivos Mensuales: diciembre 2016

Querido: Deseo que en este 2017 no sólo cambies de calendario sino que te rebeles contra todo aquello que no te haga feliz y que te borre la sonrisa. Si no….suma. Gracias por estar presente, por sumarte, por leerme, por escribirme, por inspirarme. Brindo por coincidir aquí y que nos sigamos encontrando en el camino. ¡Felices Fiestas! El mayor regalo que puedes recibir en Navidad es abrazar a quienes están, decirles cuánto los quieres y brindarles importancia en todos los sentidos. Un regalo intangible, capaz de llenar todos los vacíos. Abrazar lo que permanece.

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Querido: Deseo que en este 2017 no sólo cambies de calendario sino que te rebeles contra todo aquello que no te haga feliz y que te borre la sonrisa. Si no….suma. Gracias por estar presente, por sumarte, por leerme, por escribirme, por inspirarme. Brindo por coincidir aquí y que nos sigamos encontrando en el camino. ¡Felices Fiestas! El mayor regalo que puedes recibir en Navidad es abrazar a quienes están, decirles cuánto los quieres y brindarles importancia en todos los sentidos. Un regalo intangible, capaz de llenar todos los vacíos. Abrazar lo que permanece.

Yo fui luz y oscuridad,
la canción más bonita del mundo
y el mundo más triste de vivir.
Habitar, eso quise.
Me desalojaron sin motivo en donde era
y tuve que convertirme en lo que soy.
No sé si reír o llorar al mirar atrás
y darme cuenta de que te amé bien y fuerte.
No sé si fue un gusto haber coincidido
o si eres esa espina que, por más que intente sacar,
ya ha cicatrizado dentro.

Tú eras mi Frida
y yo tu Diego;
tú eras mi Marilyn
y yo tu Kennedy;
tú eras mi cuervo
y yo tu Poe.
Poesía y poeta,
Verso y bala.

Construimos un imperio a base de sonrisas,
abrazos,
canciones,
suspiros,
enredadas de manos,
accidentes con la mirada,
casualidades bonitas.

Toma mi mano, tengo frío.
Toma mi corazón, tengo un resfriado sentimental.

Las dos cosas que no puedes evitar son:
la primera es que te enamores de quien odiaste a primera vista
y la segunda seguirle amando, aun cuando se ha marchado.
Lo digo por experiencia propia:
los cactus si no los abrazas,
no te hacen daño.
Yo te intenté con todos los miedos en mi contra,
como un valiente:
enfrentando la tormenta aún sabiendo que no saldrá vivo de ella.

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Reír hacia dentro es la verdadera felicidad. No se llora en público. Y si ríes en público,hace tiempo que empezaste a reír desde tu interior.

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Reír hacia dentro es la verdadera felicidad. No se llora en público. Y si ríes en público,hace tiempo que empezaste a reír desde tu interior.

Ella tiene tanta ternura en el alma
como infierno en las manos.
Es una chica de metáforas,
de sonrisas tristes,
de momentos inolvidables,
de paseos de un minuto,
de recuerdos que perduran en tiempo, distancia y amores.

Coge vértigo cuando se enamora,
le tiene miedo a no estar a la altura del amor,
a pensar más que a sentir
y destrozarlo todo.

Es trascendental,
imparable,
invernal;
lleva la locura al borde del límite
y corre a mil kilómetros por suspiro.

A simple vista,
luce tranquila como el mar,
pero si la conoces a fondo,
verás cuán dañada está.
No te arrastrará a su desastre,
pero querrás ser parte de él.
Querrás ser parte del baile,
de la música que suena en sus ojos,
de la película que se reproduce en su mirada:
es una película,
una canción,
un poema
sin siquiera saberlo.

Todo lo que toca lo convierte en cenizas para los ojos que la ven,
pero para quien la mira con paciencia, de esas cenizas, siempre nace una flor,
una flor en campo de batalla:
sus lágrimas son sus corazas,
su corazón es su escudo,
y siempre va con la armadura por delante,
protegiendo a los suyos.

Se consume en un eterno infierno
mientras se sujeta el cinturón
y lo intenta de nuevo.
Porque es la chica que no se da por rendida tan fácil,
es la chica de los infinitos intentos.

Te desea las buenas noches en silencio,
suspira en su habitación
y se lanza a su cama como si se lanzase a un abismo,
en una irremediable caída.
Sus ojos cuenta la historia,
su sonrisa cuenta su historia,
sus cicatrices cuentan su historia,
y gracias a su historia es por lo que decidió cambiar.
Cambiar de aire,
de pensamiento,
de ciudad,
de personas.
Se mudó a un lugar en donde sólo existe
ella y su soledad.
Y ambas sonríen mientras ven el sol nacer en el horizonte.

En el fondo de cada situación dolorosa, de cada fracaso, de cada sueño frustrado, de cada enfermedad, de cada relación insatisfactoria, de cada depresión, soledad o creatividad reprimida, está la necesidad de que esa persona perdone o se perdone pero sobre todo que SE QUIERA A SI MISMA.

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En el fondo de cada situación dolorosa, de cada fracaso, de cada sueño frustrado, de cada enfermedad, de cada relación insatisfactoria, de cada depresión, soledad o creatividad reprimida, está la necesidad de que esa persona perdone o se perdone pero sobre todo que SE QUIERA A SI MISMA.

Tiene la forma de querer comerse el mundo,
su mirada atraviesa como balas a donde mira,
su voz es una canción que hace tiempo dejó de ser favorita
en la radio.

Baila por las noches hasta quedarse dormida,
hasta caer rendida al mismo abismo donde tuvo que hacerse fuerte,
miente cada vez que le preguntan si le pasa algo
y es alguien por lo que está mal.

Sueña con volar a Chicago en invierno
y viajar por todo el mundo.
Casarse en Las Vegas
y tener una casa con vista a California Beach.
No despertar en el mismo lugar
donde ha querido no abrir los ojos nunca más.

Es una chica con espinas,
pero es ella quien siempre ha estado sangrando,
quien siempre ha estado herida
y sonríe desde la grieta.
Y comprendes que el sol también llega
a los rincones más oscuros de la ciudad.

Es gravedad,
tiempo
y kilómetros.
Pobre de aquel que se enamore de ella,
porque terminará haciéndole caer,
destrozándole los relojes
y pondrá distancia entre medio
cuando se sienta triste y sola.
Y más nunca la volverá a ver.
Ni a mirar.

Nació para morir,
aunque siempre prefirió vivir entre un abrazo;
la noche siempre será joven
si es en sus pestañas donde te conviertes en cenizas;
permíteme decirte que,
chicas como ella están en cada rincón del mundo,
pero chicas que sientan como ella
se encuentra una a cierta distancia del cosmos.

Olvídala para siempre
y será su fantasma quien siempre te perseguirá.
Cada chica que conozcas te recordará a ella,
cada sonrisa desconocida te sonará conocida,
cada caricia de manos ajenas te helará al darte cuenta que una vez hubo unas manos que perdieron su norte para encontrar la locura junto con las tuyas,
cada poema te sabrá amargo,
desearás no haber nacido para nunca haberte topado con su olvido.

Tú le hiciste daño mientras ella te cosió las alas,
tú le regalaste la luna mientras ella te abrió el universo y te lo puso en las palmas de las manos,
tú le cerraste el corazón mientras ella le cerró la puerta a tus miedos,
tú le enseñaste cómo vivir una vida sin ti mientras ella te enseñó cómo enfrentar una vida contigo,
tú le ataste con tu recuerdo mientras ella te liberó de toda cadena que te arrojase al profundo y oscuro precipicio donde ella se encuentra.

Siempre que pases cerca de una ciudad en pleno otoño, por muy milimétrica que sea la distancia entre tú y la estación, pisarás una hoja seca y chasqueará. Y ese sonido te recordará a la vez en la que le rompiste el corazón y ella tuvo que marcharse hecha pedazos. Y te mirarás las manos y, de repente, sentirás que desde que ella te soltó, has estado en busca de su calor nuevamente. Y echarás malditamente de menos sus manos.

La explicación más noble, sincera e infernal que conozco es la mirada de quien ve un atardecer.

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La explicación más noble, sincera e infernal que conozco es la mirada de quien ve un atardecer.

Ella…….. a pesar de mi olor a cigarro, a pesar de mis vicios con el alcohol y marihuana, a pesar de mi pobreza, humildad, mi pasado oscuro, mi sudor a la hora de jugar fútbol o de ensuciarle suelo…… gustarle; a pesar de conocer todo de mi:  no se alejó esta ahí…. sin criticar…. tratando de calmar en lo que me he convertido, a pesar de todo intenta quererme y lo que no sabe es que con aceptarme cada dia como soy me enamora mas… aunque ella no lo sepa…

Somos derrumbes, ruinas que no paran de reconstruirse, desiertos repletos de tormentas y un sin número de actos de valentía.

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Somos derrumbes, ruinas que no paran de reconstruirse, desiertos repletos de tormentas y un sin número de actos de valentía.

No soy prototipo ni estereotipo,
ni una figura a la que moldear
ni una cara bonita ni fea,
ni un cuerpo gordo ni delgado,
ni unos granitos ni unas arrugas,
ni unos tenis Nike,
ni una talla
ni un qué bonita te queda esa camisa.

No soy tu apunte de dedo ni tu murmureo,
ni tu comentario ni tu crítica,
ni tu ideal ni tu realismo,
ni tu pasado ni tu presente ni quizá tu futuro.

No soy un Marlboro entre dedos,
ni una bala atorada en el pecho,
ni los puñales que llevo clavados en la espalda,
ni la forma en que me comporto
ni en la que pienso
ni en la que siento.

No soy los adioses que he dicho
ni las apretadas de mano que he dado,
ni las palabras que me he tragado,
ni los silencios que he reproducido,
ni los infiernos en los que he ardido.

No soy el desborde de ningún río
ni el desemboque a ningún mar.

No soy el chico de mis sueños,
ni qué pesadilla de chico,
ni el se ve buena persona,
ni el ojalá se quisiera un poco más.

No soy los colores que visto,
ni la vulnerabilidad de las madrugadas,
ni los inviernos anhelando volver atrás,
ni la sinfonía de una plena ni caótica.

NO SOY TUS CONCEPTOS,
NI LOS MÍOS:
SOY. ASÍ. SIN MÁS.
DEL VERBO SER.
Y QUÉ BONITO.
Y QUÉ TERRIBLE. PARA TI, DIGO.

Cada quien da lo que puede y nadie da lo que no tiene. No corresponde pedir al otro lo que uno mismo aún no aprendió a darse, ni mucho menos demandar aquellas necesidades o heridas no resueltas del pasado.

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Cada quien da lo que puede y nadie da lo que no tiene. No corresponde pedir al otro lo que uno mismo aún no aprendió a darse, ni mucho menos demandar aquellas necesidades o heridas no resueltas del pasado.

Laura está enredada en su constelación de pensamientos, piensa que está perdida cuando ve la luna a medias. Suspira al verse por dentro y comprobar que todo está en ruinas.

Es una chica a la que se le dan fatal las alturas y camina en dirección contraria a la que la vida le indica que debe ir.

Siempre ha roto las rutinas, las costumbres y los corazones.

Abraza con la leve esperanza de ser curada, pero es al contrario: siempre es la que termina curando. Termina siendo la cura cuando ella es la herida. Y por eso lleva la mirada puesta donde van a parar las estrellas; es decir, en la nada.

Es la gata que camina por Madrid, en busca de un ronroneo en plena noche, buscando algún coche que la lleve a ver de cerca sus miedos.

Todo lo que toca, lo inmortaliza, o lo deja llorando. A quien besa, le compone la primera y el invierno si es necesario, aunque es la chica que se comería todas las nubes grises para que jamás conozcas la tristeza que trae consigo la tormenta.

Tiene un cosmos precioso dentro de sus intenciones y la metamorfosis hace tiempo que dejó de coserle las alas. Hoy anda a cuestas y con los hombros caídos, y la mirada no sé dónde, y la sonrisa no sé cómo, y el amor no sé cuándo.

Joder, ¿por qué las chicas tristes son las más preciosas? Tienen no sé qué, que cuando se les ve reír, es como si la magia y los amaneceres, juntos y a la vez, se personificaran. A veces pienso que son un producto de un conjunto de todos esos pequeños detalles que, día a día, pasan desapercibidos, y que años más tarde, te das cuenta de que eran los que hacían único el momento y tu vida.

Y no sé por qué razón, motivo o circunstancia, la encuentro siempre que cierro los ojos.

Soltar no es renunciar. Es dejar que las cosas sean como deben de ser, sin resistencia y confiar en el proceso de la vida.

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Soltar no es renunciar. Es dejar que las cosas sean como deben de ser, sin resistencia y confiar en el proceso de la vida.

Unos venimos. Otros vamos.

La vida es un constante ir a no sé quién y huir desde no sé dónde. Que nos arropen las esperanzas antes de que venga el frío de las desilusiones a llenarlas de escarcha en los bordes.

Quedarse a esperar al otro, aun sabiendo que nos quedaremos solos al final de la canción. Que hará tormenta fuera y que nadie estará para abrazarnos. Para limpiarnos el parabrisas cuando lloramos y no tenemos cómo prender las luces de emergencia. Para quitarnos los ojos tristes ni para poner la mirada perdida en su lugar.

Es que, un día, sin previo aviso, termina pasando lo que un día temimos que pasara. Y ahí vamos a desencadenar los fantasmas que teníamos atados al pasado, y vuelven a volar alrededor nuestro, recordándonos que, tarde o temprano, caemos de nuevo al abismo. A un vicio tan dañino e indestructible, como lo es la soledad.

A cierta distancia, el amor, resulta ser otro. Alguien que, en lugar de contarnos las estrellas, prefiera contarnos los defectos que nos adornan el cuerpo, que haga constelaciones con nuestros sentimientos porque nosotros ya no podemos cómo organizar ni siquiera nuestros pensamientos. Que entienda que somos un caso perdido y que, aún así, quiera arreglarnos.

El amor es entender que habrá más días grises en la habitación, que días en los que mirar la tormenta por la ventana. Y que nos ame y no nos desarme con el disparo fatal al que llaman olvido.

No sé, pero a mí la vida siempre me ha parecido la resaca del día de después, la piedra con la que tropiezas por inercia, la ola utópica que te arrastra hasta sumergirte en el océano, el cataclismo que te cambia.

Y veo venir, entonces, al precipicio del que me enamoré: de sus extremos, su profundidad, su clima. Y esta vez creo que estaré para siempre en una constante caída.

Allí me encontraba yo, de frente, mirándole directo a los ojos, a ese pozo oscuro y dañino desde donde vi cómo la luna llena, poco a poco, va convirtiéndose en una terrible y total oscuridad, pero también cómo desde esa nada se convierte en un diamante en el cielo.