Archivos Mensuales: septiembre 2016

Tu dirás lo que quieras, pero yo me muero por repetir.

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Tu dirás lo que quieras, pero yo me muero por repetir.

Sé una risa que contagie.
Sé una brújula que guíe.
Sé una llama que abrace.
Al triste, al perdido y al roto, todo. Siempre.

Tal vez recupere con lo aprendido
las cosas hermosas que me he perdido.
Ojalá me alcance el tiempo que queda,
para disfrutarlo, también compartirlo,
para no hacer de éste un tiempo perdido.

Disfrutar con mi hijo todo lo que sueña,
lo que el me cuenta estando despierta.
Yo le pido al tiempo que me de licencia
pues me encantaría ser también abuela,
y junto a mis nietos correr las praderas.

Con mi hermana seguir disfrutando
todos los momentos de gozo de llanto.
y de mi angel siempre estar muy cerca

me dan fuerza, me dan esperanza,

yo también lo quiero con todas mis ganas

Ojalá me alcancen tantas carcajadas
y tantas caricias que tenía guardadas.
Hoy nada me detiene y voy a abrazar,
te diré te quiero muchas veces más,
ojalá me alcancen ¡mis ganas de amar!

La única persona capaz de calmar el frío, vive dentro de uno. Las otras sólo quitan la nieve.

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La única persona capaz de calmar el frío, vive dentro de uno. Las otras sólo quitan la nieve.

Es una chica ilógica,
carece de sentido
y lleva como bandera sus ruinas.

Te lleva a ver el mar
con vistas a su mirada,
lleva las brújulas enredadas en el pelo
y las flores clavadas en el pecho izquierdo.

Si vieras cómo se desenreda la vida,
te quedarías a contemplarla como a un atardecer,
porque si algo tiene son esos pequeños destellos de magia
que te hacen querer ser mago todas las noches.
Y el truco es verla sonreír mientras cae,
en esos segundos donde no piensa en nada,
sino en alguien.
Para ver si vendrá a salvarla de la irremediable caída.

Es un espectáculo y tú el espectador
de todos y cada uno de sus ajetreos,
los aplausos se los da a sí misma,
también aprendió a saber llorar en público.
Porque está cansada de ocultar,
de ocultarse tras la sombra de la que un día fue.

Es una chica que ríe a pedazos,
que ama sonando a canción triste,
que te abraza cuando ella busca un abrazo,
que te dice “ven” cuando en realidad ya va en camino.

No sé cómo pueden existir chicas como ella,
que son la causa perdida de un imposible,
que son la estrella fugaz de la que el cielo ha pasado buscando,
que son la antítesis de lo normal y lo formal,
que son la primavera descompuesta.
Es que… es preciosa sin intentar parecerlo.

Su mejor maquillaje es cuando se ruboriza
cuando la hacen sonreír con cualquier tontería.
Es la curva más bonita de la que tanto habló Bob.
En la cual estarías dispuesto a morir
una
y otra
y otra vez.
Sabiendo que hay trenes que jamás vuelven:
te arriesgarías el pellejo, la vida, el alma, por detenerlo en la ida.
Es ella el tren que sólo pasa una vez en la vida, y lo sabes.
Tírate a sus vías y déjate arrollar.

La ayuda…

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La ayuda…

Hoy vengo a hablarles de algunos seres que nacen únicos dentro de una probabilidad inmensa de ser iguales al resto, pero que algo, cierto gramo de rareza y simpleza, los diferencia del resto. Así es, de los artistas. De los verdaderos, por supuesto.

Artista es aquel que siente y no intenta maquillar o fulminar sus sentimientos a causa de qué va a decir el otro.

Es aquel que mete las patas tantas veces en el mismo charco, que lo convierte en el océano más precioso en el que podrás naufragar.

Es aquel que te invita a una noche para ver las estrellas más cerca, cuando en realidad las estrellas son tus ojos. Las más bonitas de todas las constelaciones, aunque jamás te lo dirá.

Es aquel que se embarca a las aventuras más peligrosas para saborear los manjares de llegar donde otros temen poner un pie.

Es aquel que se escapa de la cárcel de sus miedos e inseguridades para ponerle un punto final a toda esa guerra latente que tiene consigo mismo.

Es aquel que se muerde la lengua antes de lanzar sus dientes como balas hacia un único objetivo: el receptor del mensaje.

Es aquel que te enseña a ser valiente en un mundo de cobardes, que hace silencio cuando hay varias guerras que se planean en un subterráneo y te dice cuándo es el momento de alzar la voz y los hechos para frenar la sangre.

Es aquel que sabe que los mejores momentos siempre van a ser compartidos con la gente que ha compartido los mejores momentos contigo.

Es aquel que se detiene a apreciar un atardecer, sin fotos ni whatsapp. Sin interrupciones cibernéticas ni mundos digitales.

Es aquel que te llama cuando es de madrugada para preguntarte si todo anda bien, porque algo dentro le dijo que en ti había un invierno que empezaba a gotear.

Es aquel que abraza, rompe y compone, todo al mismo tiempo.

Es aquel que ha venido a enseñarte lo que otros intentan ocultarte: que eres una persona única, preciosa y especial. Que eres una probabilidad, jamás una imposibilidad. Que igual hoy no, pero mañana tal vez sí.

Es aquel que deja la piel en las primeras veces y que se arriesga el pellejo por un simple abrazo.

Es aquel que de sobra sabe que no hay aeropuertos, sino gente que quiere irse lejos.

Es aquel que se fija en los pequeños detalles, en las simplezas, en lo diminuto; que no necesita una lupa para verlos y apreciarlos.

Es aquel que, una noche cualquiera, viene y te saca a bailar, fuera, donde los monstruos ya han empezado a disparar sus garras y los fantasmas rodean la ciudad.

Es aquel que te envuelve en el más cálido de los regazos y te hace no querer morir nunca.

Es aquel que te hace sentir aquello de sólo se vive una vez ó quiero ser joven y salvaje para siempre.

Porque artista no es aquel que escribe o dibuja; artista es aquel que salva sin siquiera saber cuán hundido en el lodo estás y se mete sin saber que, de saberlo, él también se hundiría hasta el fondo. Pero él lo sabe y sonríe.

En conclusión: los verdaderos artistas son los valientes, los que llevan la frente en alto y te enseñan a vivir una vida con cero cobardía. Artistas, valientes.

Va por ti…la llave.

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Va por ti…la llave.

Si todos los caminos llevan a Roma, ¿como se sale de Roma?
A veces pensamos demasiado y sentimos muy poco, si alguien quiere formar parte de tu vida hará lo imposible por permanecer en ella, aun que en cierto modo perdamos entre pantallas el valor de las miradas, olvidando que cuando alguien nos dedica su tiempo, nos esta regalando lo único que no recuperara jamas, y es que la vida son momentos, …hoy estoy aqui y mañana, ..mañana no lo se, así que quería decirte que si alguna vez quieres algo, si quieres algo de verdad ve a por ello sin mirar atrás, mirando al miedo de frente, entregándolo todo y dando el alma,
Y es que en este tiempo me he dado cuenta de que los pequeños detalles son los que hacen las grandes cosas, los amigos son la familia que elegimos y yo te elijo a ti, te elijo a ti por ser esa persona capaz de hacerme reir llorando, por ser capaz de plantarle cara a un millón d tsunamis por ser la dueña de las arrugas que tendré en la cara de tanto reir, por las noches en vela hablando de chicos, de amores del ayer y de hoy, por las noches de risa y de fiestas..
Así que.. no se como se sale de roma,
Ni puedo asegurar nada, pero prometo que pase lo q pase y estés donde estés voy a estar aqui toda la vida apoyandote, mi luna siempre va a estar alumbrandote, por que tu me enseñaste a vivir cada dia como el primer dia del resto de mi vida, y eso, eso no lo voy a olvidar nunca.

Hay dos tipos de personas; Las que ven el vaso lleno y se lo beben, o las que buscan la gota de agua para ahogarse.

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Hay dos tipos de personas; Las que ven el vaso lleno y se lo beben, o las que buscan la gota de agua para ahogarse.

Todo en la vida es temporal, cada vez que llueve, deja de llover. Cada vez que sales herido, te sanas. Después de la oscuridad siempre sale el sol. Recuerda eso cada mañana, nada dura para siempre.

Así es que, si las cosas están bien ahora, disfrútalo. No durará para siempre. Si las cosas van mal, no te preocupes, porque tampoco durará para siempre. Solo porque la vida se pone algo complicada, no significa que no puedas sonreír. Solo porque algo te está molestando, no implica que no puedas alegrarte. Cada momento es un nuevo comienzo y un nuevo fin. Cada segundo te regala una segunda oportunidad. Sólo tienes que aprovecharla y dar lo mejor de ti.

Qué mal nos queremos. Qué mal andamos de cariño del bueno. Qué poco nos paramos a darnos lo nuestro. Y ya no digamos lo de los demás. Qué pronto se acabó lo que se nos daba, si es que se nos dio. En este déficit emocional globalizado y transnacional no existen ya ni clases medias ni clases altas, aquí todos somos mileuristas de un amor hipotecado, aquí todo el mundo es un sin techo de amor del que duele cuando sana, amor del de verdad.

Y todo por querernos mucho, muchísimo, sí, pero mal, con lo cual acaba siendo peor el remedio que la enfermedad. Porque cuando algo es malo y sin embargo escaso, no hay que preocuparse demasiado, es mucho más fácil de evitar, y ya no digamos de erradicar. Pero si encima te lo profesan en cantidades industriales, si hablamos de una pandemia a nivel mundial, inténtate tú escapar. Es imposible. Y así nos va.

Qué mal nos queremos. De verdad. Existen quereres de los que damos por descontados. Su único gran defecto es que siempre estuvieron ahí, sin pedir nada a cambio, sin hacer demasiado ruido y tampoco hubo que hacer mucho para currárselos. Es el querer de una madre, sí, pero también cualquier amor que llegue demasiado pronto, demasiado fácil, demasiado incondicional, ése que cuando te vienes a dar cuenta de que lo tenías, te giras y ya no está. Y es entonces cuando empiezas a echarlo de menos. Cuando ya es tarde. Cuando ya no se le puede corresponder… ni apartar.

Y es que no sé si lo ves, pero mal, nos queremos un rato. Mira el amor propio, el amor a uno mismo. Ése que alguno confunde con soberbia o prepotencia y a otros les da vergüenza manifestar. La gente aquí no tiene punto medio: o se pasa de frenada, como es mi caso, o en su vida no lo llega ni a probar. Esta última es la humildad mal entendida, la que te divide día a día como individuo y te apaga como una vela en medio de esta tempestad a la que llamamos rutina. Lo necesario que es pasar más tiempo con uno mismo, para poder pasarlo con los demás. Lo difícil es encontrarle el punto, apretarle a la vida, exigirle siempre un poquito más. Conocer los propios límites y ponerlos cada día a prueba, y comprobar que cuando tú te acercas, siempre se acojonan y acaban refugiándose un poco más allá.

Y así no es de extrañar que haya gente que se quiera tan flojo. Nos enamoramos y hacemos ver que nos da igual. Vayamos poquito a poco, no te vaya a soltar un te quiero demasiado pronto, no nos vayamos a precipitar. Como si esto que te sale del corazón fuese agua del grifo. Ahora lo caliento, ahora lo enfrío. Ahora le doy a chorro. Ahora gotita a gotita y no más. Y el día menos pensado se te olvida quitar la llave de paso y te encuentras flotando empapado en medio de tu propia soledad. Uno no elige cuándo ni de quién se enamora, como tampoco se puede elegir la velocidad. Falacias que nos contamos a nosotros mismos, tratando de convencer a un amigo que ya hace tiempo que ni nos cree, ni nos ha dejado de escuchar.

Dentro de este ramillete improvisado de amores nocivos, no podíamos olvidar los que encuentran placer simplemente en hacerse daño. Los yonkis de la intensidad. Es difícil llegar a admitirlo, pero algunos lo consiguen. Y entonces qué. Porque destruirse es como acariciarse: por muy bueno que seas contigo mismo, siempre hay alguien que lo hará mucho mejor por ti. Aunque sea porque llega adonde tú no llegarías jamás. Y es que nadie me hiere como tú.

Qué mal nos queremos cuando quererse es atraparse, meterse en una urna y verse marchitar. Entramos en el mundo de los reproches, de las libertades fingidas, del tú verás, del te quiero tal como te imagino. ‘T’estimo, ets perfecte, ja et canviaré’.

Y para terminar, para que nadie se sienta excluido, aplaudamos la inmensa horda de amores pantalla. Los que lo son de cara a la galería, porque a nadie se le ocurre nunca profundizar. La cantidad de parejas que cenan siempre en silencio. Parejas que si se cuentan el día, lo hacen como quien repasa sin hambre la carta. Parejas que han olvidado que el hecho de hablar no tiene nada que ver con el acto de comunicarse. Para lo primero basta con mover la boca y emitir fonemas. Para lo segundo, además, hay que mover el corazón. Propio y ajeno.

Y hablando de ajenos.

Por muy mal que nos queramos todos, jamás olvides que siempre estarán peor los demás.

En la vida todo vuelve. La maldad vuelve al remitente, el amor a quien lo ha donado, las mentiras a quien las ha dicho, la envidia a quien la siente. La rueda gira para todos.

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En la vida todo vuelve. La maldad vuelve al remitente, el amor a quien lo ha donado, las mentiras a quien las ha dicho, la envidia a quien la siente. La rueda gira para todos.

Te he visto silencioso y esquivo
merodeando en los contenedores de la vida.
Rebuscando entre restos de sueños,
y arramplando con ilusiones gastadas.

Te he visto probándote sonrisas de otra talla
intentando ajustar tu rostro, tus pliegues,
para encajar en la felicidad de otro dueño.

Te he visto amontonando logros ajenos,
haciendo paquetitos de historias prestadas,
mendigando presentes ensuciados de pasado.

Te he visto vestir vidas que no eran tuyas.

Te he visto en la melancolía del que busca tesoros
sin tomar conciencia de estar sentado en el cofre.

Te he visto, te he preguntado por ti
y has mirado a tu alrededor.

Hay recuerdos que se adhieren a la memoria, imágenes que se tatúan en la retina, y palabras que se clavan en el alma.

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Hay recuerdos que se adhieren a la memoria, imágenes que se tatúan en la retina, y palabras que se clavan en el alma.

Y qué si le escupo a la madrugada. Y luego me siento en una silla más grande que el universo. Y qué si derrito mi cerebro, y mi vida se diluye como el viento al contacto de las hojas muertas. Y qué si la madrugada me escupe a mí, en un sitio al que nadie ha podido ir.

Quisiera no quererte, quisiera no extrañarte, quisiera no pensarte, que más quisiera….. Que te quedarás conmigo, en realidad eso quisiera, cómo te explicó que te quiero y que te necesitó aquí a mi lado, querer es poder y no hemos podido, pero si quisiera….

“Soñé contigo, soñé que volvías, que me hablabas y que decías que me querías y me extrañabas. A pesar de mi idiotez. A pesar de lo torpe que he sido al manejar mis sentimientos. A pesar de que sabes que no soy ni remotamente bueno para ti.
E incluso así lo eché a perder. Lo siento.”

Pensar, pensar, ¡pensar! y no encontrar motivos por el cual lo blanco se vuelve negro, la sonrisa se voltea, las melodías cesan, el grito calla, la pintura se mancha y la sombra renace en plena oscuridad.