Archivos Mensuales: agosto 2016

Te pido por favor: No me hagas daño. Si crees que no puedes más, recuerda aquella otra vez que pensaste lo mismo y SI lo has logrado y SI has podido. Cambia el “no puedo”, por: “Tengo todos los recursos para salir adelante. Lo estoy haciendo. Lo lograré”.

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Te pido por favor: No me hagas daño. Si crees que no puedes más, recuerda aquella otra vez que pensaste lo mismo y SI lo has logrado y SI has podido. Cambia el “no puedo”, por: “Tengo todos los recursos para salir adelante. Lo estoy haciendo. Lo lograré”.
Mis pensamientos invaden no solo mi mente, se apoderan de cada parte de mi cuerpo y es algo que simplemente no puedo controlar ¿Quién podría? ¿Quién es capaz de domar sentimientos tan naturales? Tan salvajes, tan primitivos, tan intensos.
Lucho constantemente con estos impulsos pero soy débil y siempre terminan ganando una batalla de la que tienen ventaja, lo saben y se aprovechan de mí. Siempre termino por hacer lo que no quiero pero ¿Realmente no quiero? ¿Realmente quiero? Ya no sé que pertenece a mi realidad.
Muchos dicen que es una necesidad pero ¿Qué es lo que necesito? ¿Sentir? ¿Atención? ¿Liberar algo que desconozco? Todo esto es más grande que yo y siento su peso en mis hombros, bajando por mi espalda.
Aquí me encuentro esperando y cuando llega el momento hago lo que tengo que hacer, lo disfruto, me siento en mi elemento y me olvido de todo la moralidad por un momento pero, siempre hay un pero, una vez más comienza este martirio mental y comienzo a morir lentamente.
El castigo, supongo.
Yo me pregunto… ¿Harás lo mismo con ella? ¿Ella te comprende como yo lo hacía? ¿Le dices esas cosas hermosas que a mi me decías? ¿Pueden platicar mil horas sin que sean peleas de “te quiero más”? ¿Pueden compartir libros y hablar de autores? ¿Ella te ha escrito algo con el alma? ¿Ella te quiere con la mente y con el alma? ¿Ella adora tus ideas de revolución? ¿Ella piensa en ti y en nadie más? ¿Ella adora el sonido de tu risa tan exquisita? ¿Ella puede disfrutar de tu música igual que yo? ¿Ella te quiere más que yo? Ya sé que sueno muy inmadura y egoísta sé que yo dije que quería sólo tu felicidad pero… ¿En verdad la tienes? espero que sea así sino nunca me lo perdonaré.

¿Hay alguna oportunidad,
por pequeña que sea,
de que algo de lo que te ocurre
tenga que ver con lo que haces?

Y si es así…

¿Hay alguna oportunidad,
por pequeña que sea,
de que empieces a hacer
algo que resulte distinto?

Y si no es así…

¿Hay alguna oportunidad,
por pequeña que sea,
de que tu actitud y conciencia
empiecen a ser distintas?

¿Hay alguna oportunidad?

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El tiempo es valioso, por eso lo gasto con gente que es oro.

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El tiempo es valioso, por eso lo gasto con gente que es oro.

Para qué tienes las manos
si apretado está tu puño,
si tus ojos se han cerrado
para qué es tu mirar.

Si cansado está tu paso
tu llegar será imposible,
si el miedo te detiene
dónde dejas tanto amor.

Si no sientes las caricias
que te llegan con el viento,
y perdiste la sonrisa
que te ha dado el universo.

Y si el cielo y la luna
no te sirven de consuelo,
así entonces, muy seguro,
yo presiento, que estás muerto…

Cuál es el día sino hoy,
cuál el momento sino este.

¿Cuántas veces te has sentido insignificante sólo porque estabas buscando que te valorara la persona equivocada?. Aferrarse a la esperanza en relaciones tóxicas puede ser adictiva y hasta letal. Nadie da lo que no tiene y tú vales mucho más que ese camino de migajas. Si no hay reciprocidad, no hay amor. Cuidate. Quierete.

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¿Cuántas veces te has sentido insignificante sólo porque estabas buscando que te valorara la persona equivocada?. Aferrarse a la esperanza en relaciones tóxicas puede ser adictiva y hasta letal. Nadie da lo que no tiene y tú vales mucho más que ese camino de migajas. Si no hay reciprocidad, no hay amor. Cuidate. Quierete.

He sobrevivido a la tormenta y a las consecuencias de haberlo dado todo por alguien que no valía nada. He visto arder mis cimientos cuando el frío desempacó en las manos de quien se estaba yendo. He visto estrellas caer por alguien que ha dejado de verla como su favorita y mirar hacia otros horizontes. He sentido el dolor que producen las puertas cuando se te cierran de portazo en la cara y no queda nada por hacer. He visto arder a quienes izaron al amor, pero he visto destruirse a quienes llevaban el odio como bandera. He caído en cuenta que los mejores momentos no siempre se viven con la gente correcta, casi siempre se viven con personas tan opuestas a ti, con las que te preguntas qué hago aquí. He visto a la nostalgia sonreír cuando dos que se despertaban juntos en camas diferentes, por fin, tras un eterno invierno, se encuentran y hacen el amor a primera vista. He escuchado cómo suenan de mal los puntos finales y he saboreado la dulzura de los comienzos. He visto mi vida a través de otros ojos y, en lugar de mirar desastre, miro un lugar en el cual edificar o sembrar girasoles. He sido la mala hierba que crece desenfrenadamente por encima de los muros que me ha puesto la sociedad y he visto lo que los demás se conforman a ver. He atravesado fronteras para llegar a la meta y he roto los mapas con gente que al conocerla hace querer perderme para siempre.

Mientras algunos se conforman con ser lo que han podido, yo he sido lo que he querido. La diferencia entre unas personas y otras, es que algunas hacen girar al mundo, pero otras, como yo, hacemos volcarlo hacia nuevas direcciones. Soy el chico raro del que se burlaban en la escuela, al que le arrojaban los cuadernos a la basura, al que al primer amor lo catalogaron como imposible e insano. He bebido la vida en un jarrón de rosas marchitas y me he espinado con las espinas de un pasado tormentoso y perjudicial para la salud.

Decidí no morir y desde entonces empecé a escribir.

No todos comprenderán tu camino y eso está bien. Recuerda que estás aquí para vivir tu vida y no para que otros lo entiendan.

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No todos comprenderán tu camino y eso está bien. Recuerda que estás aquí para vivir tu vida y no para que otros lo entiendan.

Su nombre es Manolo y se enamoró de su mejor amigo. De las risas de domingo. De la constelación de estrellas que formaban sus pecas. De cuando se quedaba a dormir en sus lunares. De la forma en que lo miraba cuando dormía. De las veces en las que tropezó y su mano fue la única que lo ayudó a salir de la negrura de la noche. De cuando se partió llorando y él estuvo a su lado, soportando sus noches imposibles y su estoy bien inestable. De las 999 razones para estar con y le prendió fuego a lo que se le había impuesto desde niño: enamorarse de una niña.

Se enamoró del que era cuando le hacía reír hasta olvidarse de los días en que estuvo triste. De esos abrazos en los que se armaba algo más que una vida. De las canciones que le mandaba y llevaban adjunto: ésta me recordó a ti. De cuando era invierno y él era su único e inmortal verano.

Las páginas en blanco las escribía, a veces con lágrimas al pensar que su amor no sería correspondido, otras veces con una sonrisa al imaginar lo bonita que es su vida al tenerlo cerca. Allí. Al otro lado. Sin decir nada. Sin decirse nada, años más tarde comprendieron que se habían dicho lo más importante.
Reían de lunes a domingo y algunas noches se les escuchaba llorar tras el armario.

—Te amo, Manolo.
—Yo te amo aún más, Alex.

Un lobo aullaba a distancia y la luna cabía en los ojos de Alex. Manolo quería entonces que todos los días del año fueran las 2:30 a.m. para apreciar su mirada que le trasmitía un tipo de paz que jamás había sentido.

Estaban arrodillados dentro del armario, uno viendo al otro, sus frentes estaban más cerca que de costumbre, la mano de Manolo rozaba las mejillas de Alex, se podía escuchar sus corazones latir al unísono y su respiración precipitarse.

—Eres la única estrella a la que quiero ascender en la vida. —Puso hincapié Alexander, mientras la distancia iba acortándose para finalmente llegar a sus labios.

Una estrella fugaz surcó el cielo; dos estrellas habían empezado a arder hasta compenetrarse y ser una sola. Brillar como una sola.
En aquella madrugada, Alex y Manolo, fueron uno. Ya no había más letras en el abecedario. Ni más ecuaciones que resolver.

Se tomaron de la mano y salieron juntos. Mientras el mundo ardía, ellos caminaron allá, donde el sol suele perderse. Vivieron la historia de la que jamás escribieron ni contaron a nadie. Sin fotografías ni pérdidas de tiempo. Se limitaron a vivir, y no a simplemente respirar; rompieron la sombra en la cual vivieron por separado para dar lugar a una luz que provenía de lo más puro de alguien: al amor.

Felicidades….a ti misma y a tu sonrisa.

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Felicidades….a ti misma y a tu sonrisa.

Me dormí con 39 y amanecí con 40. Joder, el tiempo pasó demasiado lento. El día no se acababa.  Parece que fue ayer que era un adolescente con aspiración a rockstar, ahora soy un joven con aspiración a rockstar. Que crezca no significa que cambie mis sueños, sigo intentando, sigo tocando puertas, sigo cayendo, sigo aprendiendo en este mundo que trata de eso: de aprender siempre. De no quedarse tirado, de ponerse de pie e ir por lo que ama. Amo mis sueños, soy un soñador de ligas mayores. Hoy se abre un ciclo nuevo en mi vida, finalmente soy un joven. No espero nada de la vida sino de mí mismo, porque el futuro es un reflejo de lo que haces hoy. Creas una realidad a base del sacrificio.

Para mi ya no hay sacrificio, hay amargura, dolor…y pena….tengo que seguir…..te esperaba pero no estabas ni apareciste, hoy es domingo….la amargura me acompaña, el dolor me sigue y la sonrisa del niño……el niño…ese me ayudó….quizás…..Estuve ahí sentada sintiendo todos mis demonios corretear dentro de mi cabeza y viendo al mundo seguir corriendo sin importarle nada, mucho menos yo que me encontraba estancada con mis absurdos pensamientos desde los 16 hasta los 18… Ya han pasado 3 años desde ese entonces y no ha cambiado mucho, pues sigo con algunos demonios sin embargo, ahora no les permito dominarme. Voy a pasos lentos, pero eso sí muy segura de que llegare a donde tenga que llegar.
Ahora estoy aquí sentada escribiendo. Soy un millón de fragmentos cargado de revoluciones y no estoy de acuerdo con la frase “el tiempo lo cura todo” ya que es una gran mentira. Tu misma tienes que curartelas no esperes sentirte mejor sino trabajas en el desapego. Nunca terminas de superar a alguien y mucho menos si esa persona no se encuentra con vida solo aprendes a despegarte de ella.
Ya no me duele recordar mi pasado aunque con esto te recuerde a ti. He aprendido a vivir con tu ausencia. Tú me has enseñado a ver a donde pisas para no correr el riesgo de caerte y te agradezco todo lo que viví a tu lado ya que por todo eso ahora me encuentro con las fuerzas que antes no poseía para superar los obstáculos que tenga en lo que me queda de vida.

Quizá
Y no sé, quizá necesitamos a alguien que nos haga saber que no salimos tan mal en las fotografías y que el invierno no es tan triste como parece, pero al final es con el invierno con quien más nos identificamos, porque es agua acumulada en nubes; como nosotros acumulamos lágrimas por dentro y caen cuando ya no soportamos el peso. Y quizá nos hemos acostumbrado a pensar que todo irá de mal en peor y que la última llave no nos llevará a ningún lado. Y que muchas veces tenemos esa necesidad de querer que alguien entre a nuestra vida accidentalmente y cure nuestras heridas que por mucho tiempo han estado abiertas, que amortigüe la caída cuando decidimos saltar de nuestros miedos y que sane nuestras inseguridades con cada mimo. Es que lo inesperado es lo mejor que nos puede suceder, porque sucede lo mejor. Y lo mejor no es una cosa, sino una persona que nos dibuje una sonrisa en ese cielo gris, que por años enteros ha estado lloviendo sin parar y ha inundado nuestros pensamientos. Tenemos la esperanza de que en cualquier momento aparecerá: con una sonrisa tan blanca como la leche y tan brillante como la luz del sol en verano. Y cuando menos lo esperemos, cuando todas las posibilidades se agoten para encontrar a la persona que tanto deseamos que llegue, cuando ya no creamos en la magia del amor, entrará a nuestra vida de la forma menos imaginada para hacer que volvamos a creer en alguien.

Por supuesto que los locos también lloran, quieren morirse de repente, mandarlo todo a la mierda. Pero en esa lucha se ríen de sí mismos.

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Por supuesto que los locos también lloran, quieren morirse de repente, mandarlo todo a la mierda. Pero en esa lucha se ríen de sí mismos.

Cuando yo me perdí, me encontraste.
Cuando tú caíste sin fuerza, te aupé.
Cuando lloré, tu mano limpió mis lágrimas.
Cuando reíste, me contagié de tu felicidad.

Gracias a ti, yo soy mejor.
Gracias a mí, tú has llegado más lejos.

Sin renunciar a lo que soy, te añadí.
Sin restar lo que eras, me sumaste.
Así, en nuestra ecuación, ganamos los dos.

Hasta que entiendas,
Te pasarás diciendo al otro cómo debe sentirse ante aquel dolor,
Reclamando a que se mueva, a que se la juegue, que no sea cobarde, que salte ahora,
Te pasarás desgastándote en tu pedido y creyendo así ser útil, necesario e indispensable.
Hasta que entiendas,
Que no por mucho insistir te llamará o buscará cuando te parezca que deba hacer.
Hasta que entiendas,
Que el otro es otro,
Que tiene su propio sentir y pensar,
Que tiene que cruzar su desierto de caerse y levantarse tantas veces sea necesario,
Te pasarás victimizándote, sufriendo y quejándote.
Hasta que entiendas,
Que los aprendizajes son intransferibles,
Que no te toca a ti dar ayuda si no te lo piden o saltar la valla cuando te digan “hasta aquí te permito” “no te quiero más” o “hasta aquí llegué”.
Hasta que entiendas,
Que muchas veces el otro no puede, no sabe o simplemente no quiere,
Que no es el otro sino que eres tú quien no quiere soltar esa soga,
Sólo y hasta entonces, hasta que entiendas esto,
No serás libre ni feliz.

Veo quebrarse la semilla y sé que anuncia el árbol. Veo estallar la nube y sé que anuncia la lluvia. Veo rasgarse el cascarón y sé que anuncia la vida. ¿Qué tesoro oculto anunciará un corazón roto?

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Veo quebrarse la semilla y sé que anuncia el árbol.  Veo estallar la nube y sé que anuncia la lluvia.  Veo rasgarse el cascarón y sé que anuncia la vida. ¿Qué tesoro oculto anunciará un corazón roto?

Eres una gran persona. De forma discreta,
sin estruendo, sin poses, sin estudiadas apariencias.

Cada día, desde que llegaste, has dado tu vida
en conseguir mejorar, acertar, crecer, ser.
Intentando ser feliz y buscando, además,
que aquéllos que te acompañan también lo sean.

Y no hace falta más. No necesitas más exámenes.

No hay credenciales de bondad,
no existen medidores de empeño o buena voluntad.
No hay cuentas corrientes de calidad humana.

Eres buena persona, y ya, sin más explicaciones.
Sin necesidad de demostrar nada a nadie,
ni siquiera a ti.

¿Que te has equivocado muchas veces?
Seguro. Yo también. Y volveremos a hacerlo.

Ser buena persona no es garantía de acierto pleno,
sino de apuesta permanente por seguir intentándolo.
Y con eso es suficiente.

Por eso, así como eres, ya eres una gran persona.

De todas las personas que has conocido y conocerás,
únicamente una tiene el privilegio y la responsabilidad
de poder hacer cambios importantes en tu vida.

Y no te voy a decir su nombre.