Archivos Mensuales: junio 2016

“El diablo es real y no es un hombre pequeño de color rojo con cuernos y cola. El es hermoso porque es un ángel caído y era el favorito de Dios” Abramos los ojos que nada es como se suele creer.

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“El diablo es real y no es un hombre pequeño de color rojo con cuernos y cola. El es hermoso porque es un ángel caído y era el favorito de Dios” Abramos los ojos que nada es como se suele creer.

Qué bueno que escribir esté de moda ahora (sabemos que lo está y el que opine lo contrario entonces no ha comprendido el impacto de la web). Qué bueno y qué bonito poder encontrar refugio a través de las letras y los blogs en Internet. Qué bueno que lo sientan, que intenten aprender de muchos otros poetas y estén dispuestos, incluso, a levantar la cara cuando reciben críticas. Qué bueno que defiendan el amor por el arte. Lo que no está bien es que lo contaminen.

Amar el arte no es, bajo ninguna circunstancia, intentar imitar a las demás personas. Amar el arte no es tomar sus poemas y cambiarles dos párrafos para poner tu nombre. Amar el arte no es leer una frase y después compartirla como mérito propio. Amar el arte no es una competencia; no es alardear de tu conocimiento ni presumir que entiendes cuando muchos sabemos que en realidad, pues eso: no tienes puta idea.

Qué bueno que escribir esté de moda ahora, pero qué malo que nos cierren las puertas. Están las editoriales a las que ya nadie aspira (salvo que seas YouTuber) y están las editoriales que juran interesarse en artistas emergentes, pero que a fin de cuentas te niegan el apoyo por las mismas razones que las ya mencionadas: o no tienes dinero, o no tienes palancas, o no tienes un mundo siguiéndote en las redes.

Triste que a los editores les interese más el número de ‘followers’ que el número de lágrimas que te dejaste en un libro que para ellos es sólo mercancía. Triste que te nieguen la oportunidad de hacer un recital en un lugar decente porque no eres “famoso” y no podrás vender sus doscientas entradas obligadas. Triste que los poetas comiencen a escribir porque ése es su trabajo, y no porque en el fondo les ardan las entrañas. Triste que se corrompan. Triste que lo que hacen sea lo mismo que ellos antes —y con justas razones— juraron repugnar.

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Para avanzar hay que atreverse a dar pasos. Y aunque ese primer paso no te lleve a dónde quieres ir, ya ha logrado sacarte de dónde estás. Diseña tu plan de metas, marca las fechas y hazlo.

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Para avanzar hay que atreverse a dar pasos. Y aunque ese primer paso no te lleve a dónde quieres ir, ya ha logrado sacarte de dónde estás. Diseña tu plan de metas, marca las fechas y hazlo.

Hay un viejo dicho que afirma que la verdad te hará libre. No me lo creo. A veces, la verdad cierra la puerta de tu celda y la tranca con mil cerrojos.

No, no tengo muchos amigos. A decir verdad, con trabajo y puedo contarlos con mi mano derecha. Pero el error no es mío al no estar rodeada de amistades, el error es de los demás al creer que soy amiga de personas así. ¿Por qué sería amiga de alguien que siempre me está criticando? ¿De alguien que no me acepta como soy? ¿De quien no le gusta mi forma de expresarme? ¿De quien me trata como si no fuera nada? Es algo absurdo. Siempre me he dado cuenta de mis errores, vivo atormentada por ellos y he pedido perdón. Pero, ¿no sería yo masoquista si me sigo rodeando de personas así? Que siempre te estén diciendo a la cara tus defectos físicos lastima, y mucho. Puedo callar ante tales cosas, pero con el tiempo me alejo de las personas tóxicas.
Por eso no tengo muchos amigos.

Para genio o para ignorante no hay calculo o ecuación
matemática mas complicada que la vida misma…
Algunos como yo terminamos siendo cocientes o
“sobrantes” de la vida de otras personas algunos
somos iteraciones faltante.s
Para mal o peor hemos evolucionado de una forma tan
compleja que si fueramos una neurona por cada
humano de este planeta; seriamos un cerebro con
severos problemas de muerte cerebral.
Y aun asi seguiriamos viviendo
en estos ultimos tiempos la vida ya no tiene valor
alguno.
En la calle te matan x unos cuantos euros
en tu casa te matan por tener algo especial
en tu trabajo te matan por estar en negro
todos los días nos matan de una forma u otra.

Para mi hermana: Alguien que nos ayude a encontrar el tiempo perdido. Ese alguien.

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Para mi hermana: Alguien que nos ayude a encontrar el tiempo perdido. Ese alguien.

Búscame cuando te apetezca, cuando notes que me echas de menos, cuando te mueras de ganas de tenerme, cuando no tengas a nadie que te diga que te quiere, cuando extrañes las risas, las caricias, las conversaciones, los abrazos y las locuras. Búscame cuando necesites alguien que te sorprenda, cuando te des cuenta que nadie tiene esos detalles, cuando necesites que te digan lo especial que eres, lo bonita que es tu sonrisa y lo guapa que te vez cuando te enfadas. Búscame cuando mires el movil esperando que te hable, cuando salgas y sin darte cuenta me busques con la mirada entre la gente, cuando inesperadamente alguien te toque la espalda y al girarte esperes que sea yo.

Te quiero: Lo difícil no es perdonar, es recuperar la confianza. Dos caminos distintos.

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Te quiero: Lo difícil no es perdonar, es recuperar la confianza. Dos caminos distintos.

El viejo
Mi viejo tiene más huevos de los que yo tengo, afirmación aplicable al pasado, presente y, de seguro, al futuro. Podría terminar este escrito con esta afirmación que dice mucho de mi padre, pero no. Cuando alguien me pregunta sobre algún referente de vida, mi padre está ahí, primerito, antes que cualquier escritor, superhéroe o personaje histórico. El viejo, el viejo de la gallardía infranqueable.

Ya saben, la misma historia de superación de tanta gente que tuvo que educarse a sí misma a pulso, trabajando en el día y estudiando en la noche; trabajando, para poder estudiar el siguiente, hasta acabar con la soga al cuello. La misma historia de superación de la gente a la que la vida le carga en sus espaldas una cruz maciza, una cruz que muchos no podríamos cargar (me incluyo). ¡Claro!, al viejo no le quedó de otra que sacarse la espina con la vida a puño limpio, con más perseverancia que suerte. Gracias a él, entendí y asumí que el talento vale mierda, ya que más importante es el trabajo diario. Mi viejo suele decirme con constancia que las cosas no le llegan a uno a la puerta de la casa, sino que hay que salir a buscarlas y trabajar por ellas, a diario; cosa que aplico en mi quehacer literario en ciernes.

Papá es un ejemplo en cualquier faceta de la vida que uno pudiera imaginarse: todo lo contrario a lo que yo soy. Supongo que ha tenido sus errores, deslices y demás, pero desde que yo nací, hasta el día de hoy, no encuentro algo que reprocharle. Su alegría es constante, siempre tiene alguna broma a pedir de boca; es tal su buen humor, que recuerdo que hace unas semanas dijo un chiste en un funeral, logrando que el hijo de la occisa riera a carcajadas en medio de las miradas de reproche de sus compungidos hermanos. Así es el viejo. A él le debo la amabilidad y buen trato hacia las personas invisibles (o mejor dicho invisibilizadas), toda aquella masa de gente que no está en puestos de poder, pero que puede mover las cosas de forma más rápida que quienes sientan sus culos en lujosas sillas, desentendiéndose del mundo real. El viejo consigue más cosas con la amabilidad que con la rabia.

El buen tacto y la sensibilidad se los debo a mi viejo, mientras que a mamá le debo la impulsividad volcánica y el carácter de mierda del que tanto hago gala.

Papá le dio una patada en el culo al cáncer cuando se lo quiso llevar al más allá: yo no me quiero morir, mi familia me necesita, yo quiero quedarme en el más acá, ¡chucha!, dijo. Y a pesar de todo y que parecían no acabar, el viejo sonreía, sin ánimo, pero sonreía… la comida no tenía sabor para él, pero sonreía. Entonces, yo me preguntaba si valía la pena ser tan buen tipo como mi padre, que habiendo hecho todo de la mejor forma posible tuvo que superar tantas cosas y bailar tantas veces con la muerte. Y sí, uno debe ser mejor de lo que fue ayer, sin importar lo que eso signifique para cada quien, pero antes que ser mejor que los demás uno debe ser mejor uno mismo, cada día. Los demás valen un carajo, la vida no es una competencia, sino una fiesta en las que compartimos nuestras individualidades.

Papá es cariñoso y gracioso con mamá, se llevan tan bien y tienen un amor tan bacán, que dudo algún día verme reflejado en aquel espejo. Ellos son el claro ejemplo del matrimonio forjado por el amor y la conveniencia: se aman y hacen un buen equipo juntos, el mejor ejemplo de eso soy yo (Jaja, broma).

Ahora el viejo está bien, y sonríe, y me putea cuando me lo tengo bien merecido (aunque no me dé la gana de aprender). Y el viejo tiene el temple de siempre, y la sabiduría que está reservada a esas personas que ha salido bien libradas de los golpes sin tregua que da la vida.

Donde vaya y donde esté que nunca falten la pluma y el papel. Despeinada y con los ojos llenos de rebeldía volvería a atrincherarme en aquella estación donde se escapan emociones. Por las historias que aún quedan por contarnos…

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Donde vaya y donde esté que nunca falten la pluma y el papel. Despeinada y con los ojos llenos de rebeldía volvería a atrincherarme en aquella estación donde se escapan emociones. Por las historias que aún quedan por contarnos…

Y te puedo jurar que nadie te amará como aquel que te ha visto dormir y enloquecer. Porque hay amores pasajeros, pero también hay amores que calan hasta la clavícula y te hacen no querer morirte nunca. Quédate con él, si algún día te llegas a topar con uno, no lo sueltes para agarrar a uno fugaz. Su mano será con la que soñarás darle la vuelta al mundo y también la que querrás apretar cuando tengas miedo.

Hay amores que se van para siempre, amores que se van mientras voltean a ver una vez más atrás, amores que te aprietan los huesos y los sentimientos, amores que te ponen a la misma distancia que separa ese alguien a la espada de la pared, porque a veces ese alguien es quien se interpone entre dos que quieren o buscan hacer historia juntos.

Hay un amor que te verá llover y perder tus hojas en otoño. Quédate con él porque, aun no teniendo nada, él verá flores en ti.

Te hará perder la cordura,
el norte,
los mapas
y querrás quemar la salida del laberinto.
Porque amarás estar enredada, abrazada y al fondo del agujero con él.

Amores que no tienen concepto ni puntos finales,
son la historia que siempre querrás escribir,
una y otra vez,
aunque sepas que en todas ellas
te hará llorar por haberlo dejado marchar.

No es cobarde quien se va,
el cobarde es quien no lo detiene en la ida.

Hay un amor que será tu perdón, se me ha metido arena en el ojo.
Y saldrás corriendo a buscarle
y no lo encontrarás en ninguna parte.
Y la brisa te abrazará,
cerrarás los ojos
e inexplicablemente pensarás que es
él.
Luego los abrirás
y encontrarás más excusas
que motivos
para quedarte donde estás.

Y así, poco a poco,
tu memoria lo va borrando,
pero jamás,
lee bien,
jamás se olvidará de cómo te hizo sentir.

Mirarás al cielo mientras piensas que fue ese amor que no sabes cómo te hizo sentir, pero que te ha dejado muchos deseos de compartir la siguiente vida con él para no soltarlo jamás.

Y sonreirás mientras caminas al alba.

Hay lluvias que terminas matando, porque nadie les advirtió que los humanos dejamos cicatrices, no huellas.

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Hay lluvias que terminas matando, porque nadie les advirtió que los humanos dejamos cicatrices, no huellas.

Días como el de hoy, prefiero quedarme en casa toda la mañana y la tarde. Leo, veo alguna película, corrijo mis escritos, como lo que se me antoje prepararme, y espero a ver qué plan hay en la noche. Si no hay nada que me impulse a cambiar la pijama por otra vestimenta, permanezco en casa… haciendo todo lo anterior. Nena, si quieres venir, ven… hagamos letras.

Cambiar duele, quedarte encerrado en el mismo sitio, duele más. Es tan bueno saber a dónde ir, como saber a dónde no regresar.

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Cambiar duele, quedarte encerrado en el mismo sitio, duele más. Es tan bueno saber a dónde ir, como saber a dónde no regresar.

Es la chica de los ojalás,
de los quizás,
de los demasiado tarde,
de los a destiempo,
de los kilómetros,
de los tropezones a media luz,
de las medias noches rotas,
de los inviernos en la mirada
y de los trenes perdidos.

También es la chica de los posibles,
de las ganas puestas,
de las sonrisas curacorazonesrotos,
de los días de colores,
de las noches arreglavidas,
de los salvavidas
y la avenida donde encontrarás
al amor indestructible de tu vida.

Es la chica de la que tanto habla Madrid cuando duerme,
porque solamente la encuentras en tus sueños
y, una que otra vez, se convierte en pesadilla;
es esa tormenta que te sigue más allá del tiempo,
ese error repetible que te carcome los huesos,
esa sonrisa por la que matarías
y mancharías tu alma de sangre.

Nadie sabe lo que quiere hasta que lo pierde,
pero ella lo sabía antes de perderme,
me sabía de memoria
y me tenía hasta la clavícula no querer ser feliz,
porque lo merecía,
merecía más días bonitos,
más amaneceres de jamás dormirse,
que más noches de no querer despertar nunca.

Es una chica triste,
si la miras a distancia,
se convierte en abismo.
Y yo salté
como salta un suicida:
sin dudar.