Archivos Mensuales: julio 2017

Tu mente es una lupa que aumenta lo que enfoca. Así que observa bien qué quieres acrecentar en tu vida.

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Tu mente es una lupa que aumenta lo que enfoca. Así que observa bien qué quieres acrecentar en tu vida.

Estoy corriendo y no sé a qué brazos pretendo alcanzar. No tengo claro cuál es mi objetivo. El gol de mi vida. A veces quiero tener una llave para ese momento donde quiero encerrarme en un abrazo y no salir nunca de ese mundo que crean tus brazos haciendo hueco y eco de mis angustias. Y luego estás tú que quieres encerrarte en un corazón tan de piedra como el mío. No sé si te lo han contado, pero las piedras duelen muchísimo más que cualquier tormenta. Supongamos que mañana no estás y me toca que echarte de menos, buscarte por debajo de las pestañas más bonitas que no he encontrado jamás a partir de ti, sentir esa necesidad de llenar ese vacío que dejan las personas que calan fuerte y profundo. Bonito e irrepetible. Dicen que las personas te calan solamente una vez en la vida: de ellas depende dejar una huella o una herida.

Y, ojo, que algunos no recuerdan, en lugar de ello, escriben toda una vida.

Fuera está siendo un verano indestructible, mientras por dentro me hago hielo. Las manos frías son el efecto secundario de cuando han dejado de tocarlas. Y en las tuyas encontré un infinito tropiezo de torpeza y melancolía. Siempre que me tocabas, sentía una tristeza tan grande que con ella pude crear, de haberlo intentado, un cielo repleto de hermosos desastres.

Quiero que me hagas feliz,
no que me hagas caso.

Y nos volvimos irreparables, con nuestras locuras colapsando en cada beso, con la nostalgia que irradiaban nuestras pupilas y la devastación que nos devoraba las costillas. Tienes derecho de ser feliz sin mí, como yo sin ti. Pero cómo te digo que intentarlo me resulta imposible. Como imposible le puede resultar al masoquista tropezar repetidamente con la única piedra de las miles que se le atraviesan en el camino.

Está bien… no me ames, no me recuerdes, no me hagas caso. Lo único que te pido es que no me dejes ir cuando lo intente.

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Hoy, también me acorde de ti. Que irónica es la vida, cuando te tuve te acaricie muy poco, me faltaron miles de abrazos por darte. En verdad te quede a deber tantos besos, tantas palabras bonitas. Me arrepiento, yo se que tu decías que el arrepentimiento no sirve de nada, pero a mi me sirve de consuelo. ¿Como en mi sano juicio pude haberte perdido?

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Hoy, también me acorde de ti. Que irónica es la vida, cuando te tuve te acaricie muy poco, me faltaron miles de abrazos por darte. En verdad te quede a deber tantos besos, tantas palabras bonitas. Me arrepiento, yo se que tu decías que el arrepentimiento no sirve de nada, pero a mi me sirve de consuelo. ¿Como en mi sano juicio pude haberte perdido?

¿No te has preguntado en dónde estarías si lo hubieses intentado cuando las oportunidades estaban a tu alrededor y que por miedo no tomaste una? Ahórrate las expectativas y las explicaciones, dale una vuelta al mundo y recorre solo por vez primera esos sitios adonde has ido con otra gente. Adéntrate en tus entrañas y descubre que dentro aún hay estrellas que brillan más fuerte que el mismo Sol. Ámate y no te des explicaciones cuando te fallas, simplemente abrázate y dite cuánto te amas. Y que no te dejarás arrebatar la locura por ningún cuerdo. Porque ser loco está bien, lo que no está bien es que otros vengan a cambiarnos lo que somos. Esa mente Einstein, esa imaginación Picasso, esas letras de Lennon. De ello es de lo que emergemos y a donde descendemos cuando morimos. A nuestro lugar. A nuestro ser. Comete errores que no lastimen a otros, porque es mejor tener mala reputación y haber vivido, que tener una intachable y haber tratado de complacer a todos. Por favor. No te conviertas en alguien para recordar, sino digno de admirar. Una vida que otros traten de alcanzar. De tocar. De acariciar los pliegues de tus sueños. Viaja. Viaja mucho. Vete a Malibú, a California o quizás hasta Tokio. Aléjate de todo por un buen rato y no sepas nada de nadie. Un viaje donde te puedas conocer a ti mismo y algún día poder escribir que has conocido a alguien para siempre. Folla en la cocina, en el jardín, en los lugares donde la reputación te diga que no. Baila tus canciones favoritas hasta caer y embriágate de tanta noche como te sea posible. Hasta ver las estrellas más cerca y la luna más imposible. No te muerdas tanto la lengua, ni te tragues tus palabras nunca. Di lo que sientas decir, y abraza con cuantos quieras empequeñerte y olvidar el mundo. Vive rápido y párate a ver los atardeceres. Que un día la vida te pondrá a ver atrás y no querrás ser aquel que mira siempre al futuro. Sé aquel que no ve a nadie, porque estás bailando en el presente. Un eterno palpitar de verano. De fogatas. De trasnochar. De amores fugaces y sentimientos permanentes. Deja en el mundo huellas que calen, no heridas que duelan.