Archivos Mensuales: enero 2017

Abre más puertas la simple llave de un “lo siento”, que todas esas justificaciones tóxicas de un ego.

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Si te han demostrado con hechos que no te quieren o te han dicho explícitamente, entonces es momento de retirarse. Mientras más rápido asumas que la relación terminó, más rápido inicias tu proceso de duelo. El duelo es algo que debe vivirse, es el puente que une la noche más oscura con un nuevo y brillante amanecer. En ese nuevo amanecer te esperan nuevas y mejores vivencias. Usa la noche oscura para aprender y darte lo que necesitas. Entre más dolor más aprende nuestro cerebro, y más evita en un futuro cometer los mismos errores. Así que: entregate al presente, abrazate a la vida y sigue, aún hay más capítulos por escribir.

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La mariposa jamás vuelve a ser oruga. Las tormentas sólo deben ser el impulso para llegar más rápido a destino.

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Es una chica en llamas,
arde desde los cimientos,
lleva enredados en su pelo los precipicios en los que ha caído
y se ha enamorado como una idiota.

Pisa fuerte el acelerador
cuando ve que está a punto de estrellarse
con una boca que la invita a una noche
de copas y besos a media luna.

No hay más mundo que el que arde en sus ojos.
En invierno se pone triste al ver la fotografía donde abraza a su padre
y su madre le dice que deje ir lo que hace tiempo dejó de cantarle una canción de cuna.

No olvida la traición,
la puñalada,
el empujón al abismo;
aprendió a no confiar en nadie,
por eso se convirtió en piedra,
una piedra que ni quema
ni congela,
pero que cuando menos te lo esperas,
llega a una temperatura tan alta
o tan baja
que ni siquiera el infierno
ni el mismo paraíso se llega a comparar con tal intensidad.

Es la chica de las fuertes intensidades:
ama,
ríe,
besa,
llora,
folla,
abraza.
FUERTE.
Tan fuerte que llega a tal punto de romperse.
De consumirse.

Sueña con algún día dormirse en un hombro,
mientras mira en retrospectiva
y se da cuenta de que nadie supo esperarla,
que nadie permaneció,
que nadie dejó ir trenes por si ella llegaba,
que todos se fueron tras conocer su invierno.

Es pájaro por las mañanas
y cuervo por las noches.
Te lleva a tocar las nubes
-a jugar con ellas-
y te enseña a mirar con sus ojos,
porque los tuyos ya te los ha sacado.

Pobre de aquel que llegue a enamorarse de una chica como ella,
porque tendrá que renunciar hasta a sí mismo
por no dejar de ser de ella.

Pertenece a El Club de Chicas Tristes,
es preciosa,
joder,
tan preciosa que llegué a enamorarme de ella:

Nunca he estado muerta, pero si llamo a esto vida me tiemblan las palabras en la boca…

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Nunca he estado muerta, pero si llamo a esto vida me tiemblan las palabras en la boca…

Ser una tía Buena !!

Yo lo he intentado. Pero mucho. En serio.

He tratado de comer sano, de hacer deporte, de querer para toda la vida, de reproducirme, de aprender a cocinar, de hablar más bajo, de vestirme de colores suaves, de juntar las piernas, de gritar menos, de llorar más, de beber menos, de dormir más, de comer menos, de sonreír más… Pero no me ha salido.

Juro que he tratado con todas mis fuerzas ser buena. Estar buena. Parecer buena. Pero no he podido.

Porque, a veces, las cosas que no deberían, me gustan, me apetecen, me las como, me las quedo, me las bebo, me las compro, me las guardo…

Porque a veces, las cosas que me deberían gustar me deprimen, me aburren, me ponen triste, me dan asco.

Y he dedicado mucho tiempo, mucha energía, mucho dinero, mucha esperanza, a ser una mujer “como dios -o el patriarcado- manda”. Con curvas proporcionadas, ropa de entretiempo, revistas de decoración, voz dulce, maquillaje discreto, regímenes saludables

Y ya me he cansado de que no me salga.

No me sale parecerme a las de los anuncios de café instantáneo, a la que mis tías esperaban encontrar en las comidas familiares, a la que el tipo del banco quisiera dar una hipoteca, a la que la casera decente quisiera alquilar el piso, a la que los tíos encorbatados quieren llevar a cenar, a la que las dependientas quieren vender bragas blancas, a la que la policía quiere defender y no reprimir, la que cabe en las tallas que ponen en el escaparate.

Las malas, las inoportunas, las descaradas, las desubicadas, las desagradables, esas me salen mejor.

Y así, consigo menos cosas, pero son cosas que me gustan. Las que consiguen las tías buenas, con sus sonrisas oportunas, sus curvas adecuadas, sus posturas apropiadas… esas, me deprimen, me aburren, me ponen triste, me dan asco.

O envidia, vete tú a saber…

Te pido que no prejuzgues mi cuerpo
Lo hacen tantas personas a diario, tantas marcas de ropa que no nos incluyen en sus talles, que a veces lo termino haciendo conmigo misma.
¡Me termino odiando! Por no ser capaz de perder unos gramos ,unos quilos . Esos malditos centímetros que Me acercarian a la talla de mujer ideal , para esta sociedad …
intento aceptarme … aunque mentiría si dijera que no deseo perder peso.. a quien no le gusta verse bien … no soy perfecta lo se .ni lo seré jamás . Mi cuerpo es reflejo de batallas… con la vida ..con la báscula. …
.no quiero ser chica pibon, no quiero levantar miradas. M gusta ir desapercibida ..
Sólo quiero ser una mujer feliz con lo que ve en el espejo..
Y Muchas, muchas veces esta bonita sociedad hace q no lo sea .. vivimos tan pendientes del reflejo y de esa talla en que no cabemos…
Que sólo puedo decir gracias por hacer que me obsesione con mi cuerpo
Por llamarme rellenita intentando no herir mis sentimientos .. por decirme más de uno que seria wapisima con unos quilitos menos .. gracias por hacer que me sienta horrible . Por hacerme llorar más de una vez .. gracias por que me hacen fuerte !!!
La aceptación y el cambio empiezan por un@ !!!.
Los quilos se pueden perder .. pero la estupidez humana es más difícil de cambiar…

Siempre hay salida…

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Siempre hay salida…

Si necesitas llorar, llora. No retengas todo ese océano dentro. Respira profundo y encuentra en el fondo las razones por las que seguir intentando salir de Roma. No todos merecen ser recuerdos, algunos merecen ser algo más que fantasmas que el tiempo barre a su ritmo y se los lleva al rincón empolvado del universo.

Quiero dedicar estas palabras a aquellos seres que no encuentran su lugar en el mundo, que ni siquiera un abrazo logra sacudirles la nieve, el frío y la soledad que llevan en el borde de su vida. Quiero decirte que, en el momento en el que te paras frente a la ventana a mirar la lejanía, alguien al otro lado del mundo, también piensa que eres hermoso. Hermoso a tu medida, complexión y sonrisa.

No eres del todo oscuridad, como la luna no es todo el tiempo luz. A veces se oculta, no queda rastro de dónde estuvo las noches anteriores, ¿dónde está? ¿en quién piensa cuando el cielo la echa de menos?
Incluso en los malos días, sale el sol. Así que no te detengas, sigue el ritmo de las cosas que carecen de sentido, construye un hogar en el hoyuelo de la sonrisa que te compone los días.

Sé velocidad, peligro y salvación, pero no te mueras jamás mientras la canción siga sonando de fondo.

Me pregunto, cuántas veces tuve que huir de un funeral, cuántas veces me venció el dolor cuando estaba en una lucha inmortal conmigo mismo, cuántas veces el atardecer me sonrió a distancia mientras yo no dejaba de contemplar el desastre en el que fui feliz, cuántas veces tuve que tirar la misma piedra para que tropezara una sola persona en mi camino y que, a raíz de ello, surgieran destellos de luz; cuántas veces tuve que soltar una mano para quererme, porque, de lo contrario, aferrarme hubiese significado ser consciente de las puñaladas.

Hoy veo en retrospectiva y me doy cuenta de que muchas personas nunca estuvieron, que se limitaron a seguir mi baile, pero jamás bailaron conmigo, sólo me miraron desde la banca de los corazones rotos. Pobres de aquellos, me digo a mí mismo, permanecieron para no hacerme daño y terminaron sangrando a través de mis heridas.

Agradecer a todos aquellos que me vieron incendiarme mientras otros dormían, a aquellos que me vieron sangrar mientras otros dormían, a aquellos que abrazaron cada parte descompuesta para encontrarle un sentido, una forma y un motivo para sonreír, mientras otros dormían.

Si necesitas reír, ríe. Qué importa si te hicieron daño en el pasado, ahora aquel es un lugar muerto del que no puede florecer ninguna rosa. Ríe como un loco, como un demente que ha encontrado el secreto para ser feliz, como un irreversible maniaco que busca con urgencia viajar por el mundo y descubrir nuevas experiencias.

Sal, corre desnudo a media noche, desvístete los remordimientos y odios, córrete en la boca de aquellos que hablan serpientes de ti, folla en la cocina, en el sofá, en el jardín, pero no te pongas triste por personas que no puedes cambiar. Es tu libro, tu historia, tus personajes, tus puntos, tus comas, tus páginas. Eres tú quien escribe. Y yo te recomiendo que escribas una historia que nunca nadie pueda pasar a la pantalla grande, porque es demasiado. Demasiado real e indestructiblemente tú.

Ya lo llevo mucho mejor, de verdad, solo es que a veces me vuelves a doler como el primer día, bueno, como el ultimo, tú ya me entiendes. Como me entendías entonces, como yo te entendía a ti, como nos curábamos la vida juntos, como nos terminamos haciendo todo el daño del mundo. Y ahora, que me duele tan dentro que solo puedes ser tú, porque nadie ha llegado nunca hasta ahí, digo tranquilamente y en voz alta, que te echo de menos, que no he vuelto a querer nunca a nadie y mira que lo he intentado. Que nunca más he vuelto a dejarme caer en los brazos de alguien como caía todas las tardes en los tuyos. Que me he vuelto a reír, pero no he vuelto a tener clavada una sonrisa en el pecho. Que sigo vivo, sí, pero tengo muerta la parte que te deje para jugar. Algunos días me gustaría que volvieses, aunque solo fuese un ratito, al asiento de atrás de mi vida, con ganas de hacerme rabiar como lo hacías entonces. Me gustaría volver a olerte el pelo y a rozarte la nariz. Descubrir otra vez que hay unos besos mejores que ningunos y que los tienes tú. Tener tus manos entre las mías y decirte todo lo que te quiero, todo lo que te he querido durante este tiempo en el que no hemos hablado. Que es imposible alejarse de algo que se lleva dentro. Me gustaría tenerte solo un ratito, y después volver a nuestras vidas, a volverte a echar de menos solo a veces, y a seguir viviendo solo las veces que te echo de más.

Necesitas una estrella para saber que eres oscuridad, pero también necesitas oscuridad para saber que eres estrella.

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Necesitas una estrella para saber que eres oscuridad, pero también necesitas oscuridad para saber que eres estrella.

Hola. He vuelto a enamorarme de la rutina. Del vicio que lleva entre comillas tu nombre. Esto me parece ya un cuento de demonios que nunca encontraron su lugar en el infierno, porque nadie le pregunta a quien ha herido si a quien ha lastimado ha lanzado, no la primera piedra, pero sí la primera granada.

Que
lo
detonó
todo.

Perdón, ya sabes que por las noches me vuelvo nostálgico y echo de menos todas las cosas que he perdido a lo largo de mi vida. Y hablo también de personas, lugares, sensaciones, sentimientos, emociones, momentos. Porque también se pierden para siempre los instantes. Como todo lo que comienza, también, algún día, te deja los folios en blanco y rotos en mil pedazos.

Me encuentro escribiéndote desde el punto en el que me dejaste. A quien quiero engañar diciendo que te he superado, que ya eres parte de mi pasado. Si aún me brillan los ojos como estrellas cuando alguien pronuncia fugazmente tu nombre.

Cielo, solamente quiero que sepas que eres preciosa, con cada punto fracturado, con cada defecto mal estructurado. Te amo.

Edifícame.
Rompe mis miedos.
Mis vasos.
Mis lunas.
Mis estrellas.
Pero no me rompas a mí. Sabes muy bien que de eso: de cuando alguien a quien quieres hasta gastar hasta la última fuerza, te decepciona a tal punto que tus tímpanos se rompen al escuchar todos los portazos al unísono contra ti.

Ven. Tengo miedo.

Haz de este cobarde, el mayor valiente que ha visto el mundo arder. Resurgir desde el llanto más terrible y doloroso de escuchar. Rasgúñame la vida, pero cicatriza de una vez por todas. Estoy cansado.
Cansado.
Cansado de ver cómo pasa el tiempo y tú no vienes a mí.
Cansado de siempre tocarte la puerta y que sólo haya un ramo de excusas.
Cansado de tumbarme viendo al techo, imaginando todas las historias que pudimos algún día contar a los demás.

Ojalá, algún día, cielo, vuelvas a lloverme.
Y yo salga a bailar.

Crecemos y maduramos con los daños, no con los años, te haces mas fuerte con cada caída, y como dijo nuestra amiga en un post; ‘de tantas veces que me he caído ya aprendo a caer con estilo’.

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Crecemos y maduramos con los daños, no con los años, te haces mas fuerte con cada caída, y como dijo nuestra amiga en un post; ‘de tantas veces que me he caído ya aprendo a caer con estilo’.

Quiero que te vayas con tus amigos y te emborraches, que tu inseguridad me mande un mensaje para comprobar si aun sigo ahí pensando en ti, Quiero que tontees con otras chicas, pero que no puedas dejar de pensar en mí, que en tus días de resaca me escribas para abrazarme por que no te apetezca ver a nadie mas.

No quiero que seas mi novio, quiero la libertad de que seas mi amigo sin sentirme atada por ello.
Que a lo largo del día hagas todo lo que te apetece hacer, conmigo o sin mi, con total libertad de no sentir que soy la típica mujer celosa si no me ves ese mismo día.
Quiero que quedes con tus amigos y amigas que hagas cosas sin mí, para que yo haga muchas cosas sin ti y contarnos que tal nos fue antes de dormir abrazados. No quiero ser la novia a la que le pides tiempo por que te agobia o estas mal. Quiero ser la amiga que busques para hablar y hacerte sentir mejor.

No quiero ser tu prioridad, quiero que tu prioridad sea lo que te haga feliz y que lo compartas conmigo siempre que quieras, quiero que me cuentes tus alegrías y preocupaciones y te sientas seguro conmigo.

Quiero que te vayas, que te vayas muy lejos, viajes por todo el mundo y que en cada rincón me pienses, con la idea de que estoy feliz viendo que tu lo eres.
Que te rías de la capacidad que creo tener para controlar mis fríos sentimientos, cuando en el fondo te pertenecen a ti. Quiero que me beses con la mirada, algo simple y claro, ser esa persona a la que contarle cosas que no le cuentas a nadie, ser tu confidente, amiga y la única con la que sientas complicidad, quiero transmitirte la confianza suficiente para que seas tu mismo y para que yo también pueda serlo, sin el miedo a ser juzgada o cohibida.
Quiero conocer tus miedos, que los compartas conmigo y ayudarte a superarlos.
Quiero estar en tus momentos más difíciles y unir todos tus pedazos en un abrazo. Quiero ser esa amiga con la que adoras quedar, tener vida de soltera contigo, por que siendo pareja ponemos limite de tiempo y espacio y a nosotros nos diferencia la libertad.

Siempre nos quedará un abrazo al cual ir, descansar, dormir y morir un poquito.

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Siempre nos quedará un abrazo al cual ir, descansar, dormir y morir un poquito.

Me duelen los sentimientos de tanto pensarte,
imagínate cómo me duele el corazón de tanto sentirte.
Me convertí en esa piedra que se interpuso en tu camino
para que abrieras los ojos y miraras más que dureza,
un montón de cosas raras e inexplicables que te gustaran
y que amaras tenerlas a tu lado.

Dicen que después de un tren viene otro,
lo mismo con las personas:
una tras otra tras otra tras otra
y no sabes con qué fuerza te arrollara la siguiente.
Pero el mundo necesita más gente valiente,
que no se ponga tantas corazas,
que se dé cuenta de cuán guapa es sin miedos
y que las inseguridades vayan directo al basurero.

Que ría a mitad de un orgasmo
y que se deshaga del peso que lleva en los hombros.
Que ame hasta estremecer cada partícula del universo,
que corra desnuda por el mar a media noche,
que se desvista por dentro y que brille,
que sea el sol de las noches,
las manos calientes del invierno.

No podemos elegir el atardecer en el que vamos a darnos por vencidos,
pero tú sigue, adelante, con la vista bien puesta sobre las estrellas,
no vale la pena tirar por el borde lo que tantas tormentas te ha costado enfrentar.
Mi pequeño guerrero, mi eterno compañero de batalla:
Quiero decirte que, esta tormenta, esta turbulencia y este naufragio, lo enfrentaremos juntos.