Archivos Mensuales: junio 2017

Eres mi deseo de 24 de 31, mi 11:11, el deseo que le pido a las estrellas, a la luna, cada dia, y desde que te conocí… Siempre serás mi deseo hasta que te hagas realidad.

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Eres mi deseo de 24 de 31, mi 11:11, el deseo que le pido a las estrellas, a la luna, cada dia, y desde que te conocí… Siempre serás mi deseo hasta que te hagas realidad.

Esta es tu hora, donde no hay retorno:
Perder a un ser querido muchas veces es visto como algo –malo- y bueno si, es duro perder a alguien y pensar que no lo volveremos a ver ni a compartir a diario como antes indudablemente duele.
Pero alguien se detiene a pensar en esa persona fallecida.

Desde el punto de vista de dicha persona.
La muerte no es algo malo, y no quiero contradecir las creencias religiosas de los demás, respeto eso cada quien puede pensar hacer y creer en lo que desee según su religión y enseñanzas.
Y bueno como les decía: la muerte no es algo malo. Al contrario es la liberación en muchos casos del sufrimiento, hay personas que sufren demasiado y es mejor que ya su sufrimiento haya acabado, ya llegó su hora donde no hay retorno.
Tampoco es que no los dejemos de ver, solo se fueron antes que nosotros porque ya su misión se cumplió y además a todos nos depara ese destino el de dejar de existir o que al menos nuestro cuerpo ya no se encuentre en la tierra.
Hay que aceptar aprender y agradecer, perdimos físicamente a un ser querido pero nunca perderemos su esencia y tampoco el saber que ahora descansa en paz.

No quiero a una mujer
con cuerpo escultural,
con grandes pechos
y un enorme trasero.

No quiero a una mujer
de telenovela, de cara tersa
sino de alma y corazón sincero.

Quiero a una mujer,
una mujer de carne y hueso,
que me mire a los ojos
y sepa que son tan míos,
tan suyos como del viento.

No quiero una mujer
del mundo materialista,
sino del mundo real
con sueños y deseos.

Quiero una mujer que vuele alto,
que vuele conmigo y sin mí,
pero prefiero volar con ella
ser su apoyo y su confidente
en las noches tenues y de desvelo.

Quiero una mujer que no sólo
me coja de la mano y me robe besos,
sino una mujer que se quede
en mis mejores momentos
y en los peores tiempos.

Quiero una mujer
que sea mi compañera,
mi confidente, mi amiga, mi luz,
mi hombro, mi sexo, mi amor, mi lecho.

Quiero una mujer
que me mire y sepa que es mía,
pero que también soy suyo,
para el resto de los días,
para el final de los tiempos.

Quiero una mujer con defectos,
pero que entienda como yo
que el amor no es sólo las mariposas,
el temblar de las piernas
o el sabor dulce de los besos,
sino que sepa que soy imperfecto
y el amor es trabajo diario, querernos,
caminar juntos por el mundo entero…

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Pueden no darte lo mismo que das; nadie da lo que no tiene ni quiere, pero hay algo que sí mereces recibir y es el RESPETO. No justifiques ni naturalices ningún tipo de maltrato.

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Pueden no darte lo mismo que das; nadie da lo que no tiene ni quiere, pero hay algo que sí mereces recibir y es el RESPETO. No justifiques ni naturalices ningún tipo de maltrato.

AYUDAME:

No es que quiera escribir triste,
es que algunos recuerdos aún
me sonríen cuando vuelvo la vista atrás.

Y ahí, dentro de ellos,
se encuentra ella.
Con su pelo mojado
tras una tormenta
que derribó la muralla que habíamos construido
para cuando estuviéramos tristes,
echándonos de menos,
porque sabíamos que algún día
estaríamos lejos,
ya sea de tiempo
o de kilómetros.

Entonces me toma de la mano
y ese pequeño detalle edifica un mundo.
La llevo a ver películas
a donde las estrellas van a parar
cuando se dan por rendidas
y su inmortal luz
se convierte en una instantánea.
Un luz que se la traga el pestañeo.

La música se enciende
y sus pupilas se asemejan a dos planetas
que han estado perdidos en la negrura
y frialdad del inmenso universo.

No puedo con esto,
siento que el corazón me va a estallar.

Y estalló antes de decirlo.
Algunas cosas se rompen antes de darnos cuenta
y eso, ella no lo sabía.

Pero entonces, también se escuchó otro estruendo,
uno más fuerte del que ella causó cuando se rompió,
y fue mi alma fragmentada en mil pedazos
esparcidos por lo que llamaba vida.

Y desde entonces
vuelco mi mundo
y la vista atrás,
cuando siento que los miedos,
los monstruos
y los fantasmas
tocan la puerta.
Una puerta que siempre ha estado abierta,
hacia el mismo camino donde ella
sonríe al alba

Si quieres vengarte o que alguien no te olvide nunca, dedícale el tema: Despacito 300 versiones en 200 idiomas, camino a ser un clásico. La gente pasará pero esa canción le hará un traumatismo craneal que resucitaras en su memoria por los siglos de los siglos, amén.

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Si quieres vengarte o que alguien no te olvide nunca, dedícale el tema: Despacito 300 versiones en 200 idiomas, camino a ser un clásico. La gente pasará pero esa canción le hará un traumatismo craneal que resucitaras en su memoria por los siglos de los siglos, amén.

Tantos miedos ……..Al abandono, al fracaso, a la traición, al engaño. Tantos miedos que quizás, jamás sucedan. Cuanto aún nos falta por tomar real conciencia de que la vida es simple, hermosa (lo cual no es sinónimo de fácil) pero muy muy efímera. Brindo por los que se animan a desafiar constantemente a sus creencias, por los que se arriesgan, por los que se caen y se levantan, por los que atraviesan a sus fantasmas, por los que se animan a descubrir la fortaleza en su debilidad, y aprenden a disfrutar de las cosas sin analizar tanto los “peros”. Hay tanto miedo a vivir. Recordemos que disfrutar es una decisión, y que también se aprende. Viajemos ligeros de equipaje!. La vida es ahora.

Sé fuerte, me dijeron. Como si no estuviese intentando levantarme desde esos cimientos que tan apegados se quedaron conmigo.

La llama brillaba cada vez más y el tiempo corría a lo loco y yo era ese soñador que se detenía en cada esquina para apreciar la sonrisa del niño, el atardecer en el horizonte y la madre siendo notificada de su embarazo.

Siento llevarme conmigo a todo aquel que se interpone en mis sentimientos, que se pone en frente de toda esta velocidad frenética que llevo en las venas y todo detalle que apuntó a mi sonrisa. Perdón, no sé de frenos, ni mucho menos de amar sin dejar manchada la escena del crimen.

El paraíso no debe ser el Cielo, sino una colección de todos los buenos recuerdos que fuimos acumulando a lo largo del camino, ir apreciando las flores que ir cortándolas para regalárselas a gente que no tiene vida.

Hay chicas a las que se le regalan margaritas, y hay otras a las que se les regala el rosal.

El amor duele cuando intentas no echarle de menos, y en cambio, terminas llamándole y diciéndole que ya no le quieres de vuelta, y que has disfrutado del capítulo de su vida y que el tuyo es ese al que de ahora en adelante regresarás para leer lo subrayado.

Vale, hay cosas tan bonitas que es imposible escribir de ellas, porque describirlas sería un pecado capital. Cosas que a simple vista son fugaces y más adelante te das cuenta de que fueron estrellas.

Volvemos a donde reímos, porque nos gusta el masoquismo de recordarnos felices cuando estamos hasta el cuello de tristeza. Y vale la pena volver, porque siempre, pero siempre hay algo que nos hace quedarnos.

Esta tarde he vuelto a la escena del crimen, porque uno siempre vuelve a donde murió y aquí fue donde nos besamos con pasión, tanto que el viento jamás se llevó el beso.

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Esta tarde he vuelto a la escena del crimen, porque uno siempre vuelve a donde murió y aquí fue donde nos besamos con pasión, tanto que el viento jamás se llevó el beso.

Sé fuerte, me dijeron. Como si no estuviese intentando levantarme desde esos cimientos que tan apegados se quedaron conmigo.

La llama brillaba cada vez más y el tiempo corría a lo loco y yo era ese soñador que se detenía en cada esquina para apreciar la sonrisa del niño, el atardecer en el horizonte y la madre siendo notificada de su embarazo.

Siento llevarme conmigo a todo aquel que se interpone en mis sentimientos, que se pone en frente de toda esta velocidad frenética que llevo en las venas y todo detalle que apuntó a mi sonrisa. Perdón, no sé de frenos, ni mucho menos de amar sin dejar manchada la escena del crimen.

El paraíso no debe ser el Cielo, sino una colección de todos los buenos recuerdos que fuimos acumulando a lo largo del camino, ir apreciando las flores que ir cortándolas para regalárselas a gente que no tiene vida.

Hay chicas a las que se le regalan margaritas, y hay otras a las que se les regala el rosal.

El amor duele cuando intentas no echarle de menos, y en cambio, terminas llamándole y diciéndole que ya no le quieres de vuelta, y que has disfrutado del capítulo de su vida y que el tuyo es ese al que de ahora en adelante regresarás para leer lo subrayado.

Vale, hay cosas tan bonitas que es imposible escribir de ellas, porque describirlas sería un pecado capital. Cosas que a simple vista son fugaces y más adelante te das cuenta de que fueron estrellas.

Volvemos a donde reímos, porque nos gusta el masoquismo de recordarnos felices cuando estamos hasta el cuello de tristeza. Y vale la pena volver, porque siempre, pero siempre hay algo que nos hace quedarnos.

Soltar es agradecer la experiencia, es pasar la página y dejar que la vida siga fluyendo. No bloquees tu camino y da la bienvenida a lo que mereces.

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Soltar es agradecer la experiencia, es pasar la página y dejar que la vida siga fluyendo. No bloquees tu camino y da la bienvenida a lo que mereces.

La palabra es un soplo de viento, mientras que el acto es un huracán.

Nadie es mejor ni peor. A veces, simplemente pasa que se gustan pero que no coinciden o no se corresponden. Si no se da, es que nunca lo fue y no lo será. No fuerces, deja fluir.

Mucha gente se dedica a criticar mi progreso, a diferencia de otra gente, yo presto atención a las críticas destructivas, para esforzarme cada día más y más.

Soy mi propio límite, no compito con nadie sino conmigo mismo. No me me esfuerzo todos los días para complacer a otros, simplemente lo hago porque me gusta y porque he descubierto un mundo en esta mierda de vida.

Creo firmemente que mucha gente que me critica debería empezar a sudar duro, sacar hasta la última gota de sudor, para sentir lo que cuesta tener, aparte de un buen cuerpo, una mente que realmente valga la pena apreciar.

Si contara las veces que se han reído de mí. Antes lo hacían porque tenía sobrepeso, ahora lo hacen porque he perdido toda esa grasa. Pero ahora soy fuerte mentalmente, una repetición más por la burla, una repetición más por mí. Levantar más peso cada mes, para demostrar que eso no podrá conmigo.

He conocido a gente realmente genial, personas que verdaderamente saben lo que es la rutina, la dedicación y la perseverancia. Yo no me planto aquí a chatear o a criticar el progreso de otros. Algunos nunca progresan, porque viven por el simple hecho de aparentar, otros vamos a partirnos el alma para lograr nuestros objetivos.

La gente que se ríe de uno, casualmente, es la que nunca ha vivido Y aún así, con esa doble ironía, se burlan de uno.

No sacrifiques tu brillo para que otros se iluminen. No negocies tu esencia. Cuando alguien te quiere bien, hay espacio para que los dos se enciendan.

No sostengas lo insostenible, no retengas lo que se quiere caer. Hay momentos en los que hay que soltar, dejar de forzar, y simplemente aceptar. Aceptar no significa resignar ni tolerar. Aceptar es mirar a través de los ojos de la realidad, es fluir con el torbellino del presente, y eso implica muchas veces, irse o dejar ir. No malgastes tu energía, haz sólo lo que dependa de ti.

El miedo a perder funciona como profecía autocumplidora. Indefectiblemente pierdes cuando intentas controlar todo.

Por eso no sirve de nada ser negativo porque uno mismo llama a que se cierren puerta y oportunidades, y en la intención de querer controlarlo todo entra en jaque esa frase y muy cierta de quien mucho abarca poco aprieta, preferible frenar la ansiedad y hambre de comerse el mundo por así decirlo y darle solo un bocado cuando es necesario, es decir en el momento apropiado.

 

 

El invierno se ha mudado a sus ojos, ríe en rara ocasión, se le ilumina la cara cuando se enamora y es la estrella fugaz que pasará por tu vida para que comprendas que hay chicas que son pasajeras y toca que echarlas de menos lo que dura una vida en desvanecerse.

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Ella quería ser una estrella
y brillar como Nueva York,
vestir Prada
y comerse el mundo a bocadillos.

Soñaba con ser pianista,
viajar por el planeta,
descubrir rincones,
playas
y taquicardias que desconocía.

Podía ser demasiado tarde
y llegar a tiempo a las citas,
pero era ella quien corría los relojes
y corría detrás de un imposible.

Verla a orillas del mar era la forma más preciosa
de ver el tiempo pasar y que no te importara si mañana te hacías viejo,
o de si mañana llovía o salía el sol.

Todos los poemas tienen un nombre,
pero el suyo,
el que llevaba escrito en su constelación de pensamientos,
donde la mirada se escondía detrás de una estrella,
no tuvo uno
y, de haberlo tenido,
se hubiese llamado:
tormenta busca tornado,
huyendo de la temerosa calma.

Los planetas giraban en su órbita
y estaba perdida porque estaba loca,
y estaba loca porque estaba enamorada
de una galaxia que le sonreía
desde la más profunda oscuridad.

Ojalá sea a mí a quien me mire,
decía.
Y un día dejó de brillar.