Lo fugaz y lo fugitivo, lo que no pudo ser, lo que nunca existió pero se añora, pareciera ser el refugio de aquellos corazones enamorados del amor, de los filofóbicos o de los cómplices del desencuentro. Viéndolo así pareciera que sólo esa inquietud de la conquista, o la ilusión de aquello que no fue, no es y no será, tienen el poder de quedarse eternamente. Para el histriónico el amor es maravilloso y allá va cual Robin Hood. Para el obsesivo el amor es un ajedrez, medirá su intensidad y sus jugadas. Para el ansioso el amor es incertidumbre que angustia, ¿cómo será el futuro?. Y el depresivo aún se sigue preguntando si realmente existe el amor. Lo único cierto es que el buen amor sana. Que hay abrazos que contienen mundos, que hay almas mágicas y capítulos que aún no se han contado. Todo lo que vale la pena en la vida, siempre romperá el equilibrio. Y el equilibrio no es otra cosa que aprender a navegar en un péndulo. Deja que se desgaste el tiempo, más no permitas que un punto en el lugar equivocado se lleven tus ganas y deseos. Luego de un punto, siempre viene un espacio y empieza una nueva historia. ¿Será la tuya?…

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Lo fugaz y lo fugitivo, lo que no pudo ser, lo que nunca existió pero se añora, pareciera ser el refugio de aquellos corazones enamorados del amor, de los filofóbicos o de los cómplices del desencuentro. Viéndolo así pareciera que sólo esa inquietud de la conquista, o la ilusión de aquello que no fue, no es y no será, tienen el poder de quedarse eternamente. Para el histriónico el amor es maravilloso y allá va cual Robin Hood. Para el obsesivo el amor es un ajedrez, medirá su intensidad y sus jugadas. Para el ansioso el amor es incertidumbre que angustia, ¿cómo será el futuro?. Y el depresivo aún se sigue preguntando si realmente existe el amor. Lo único cierto es que el buen amor sana. Que hay abrazos que contienen mundos, que hay almas mágicas y capítulos que aún no se han contado. Todo lo que vale la pena en la vida, siempre romperá el equilibrio. Y el equilibrio no es otra cosa que aprender a navegar en un péndulo. Deja que se desgaste el tiempo, más no permitas que un punto en el lugar equivocado se lleven tus ganas y deseos.  Luego de un punto, siempre viene un espacio y empieza una nueva historia. ¿Será la tuya?…

Estoy corriendo y no sé a qué brazos pretendo alcanzar. No tengo claro cuál es mi objetivo. El gol de mi vida. A veces quiero tener una llave para ese momento donde quiero encerrarme en un abrazo y no salir nunca de ese mundo que crean tus brazos haciendo hueco y eco de mis angustias. Y luego estás tú que quieres encerrarte en un corazón tan de piedra como el mío. No sé si te lo han contado, pero las piedras duelen muchísimo más que cualquier tormenta. Supongamos que mañana no estás y me toca que echarte de menos, buscarte por debajo de las pestañas más bonitas que no he encontrado jamás a partir de ti, sentir esa necesidad de llenar ese vacío que dejan las personas que calan fuerte y profundo. Bonito e irrepetible. Dicen que las personas te calan solamente una vez en la vida: de ellas depende dejar una huella o una herida.

Y, ojo, que algunos no recuerdan, en lugar de ello, escriben toda una vida.

Fuera está siendo un verano indestructible, mientras por dentro me hago hielo. Las manos frías son el efecto secundario de cuando han dejado de tocarlas. Y en las tuyas encontré un infinito tropiezo de torpeza y melancolía. Siempre que me tocabas, sentía una tristeza tan grande que con ella pude crear, de haberlo intentado, un cielo repleto de hermosos desastres.

Quiero que me hagas feliz,
no que me hagas caso.

Y nos volvimos irreparables, con nuestras locuras colapsando en cada beso, con la nostalgia que irradiaban nuestras pupilas y la devastación que nos devoraba las costillas. Tienes derecho de ser feliz sin mí, como yo sin ti. Pero cómo te digo que intentarlo me resulta imposible. Como imposible le puede resultar al masoquista tropezar repetidamente con la única piedra de las miles que se le atraviesan en el camino.

Está bien… no me ames, no me recuerdes, no me hagas caso. Lo único que te pido es que no me dejes ir cuando lo intente.

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Tu mente es una lupa que aumenta lo que enfoca. Así que observa bien qué quieres acrecentar en tu vida.

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Tu mente es una lupa que aumenta lo que enfoca. Así que observa bien qué quieres acrecentar en tu vida.

Estoy corriendo y no sé a qué brazos pretendo alcanzar. No tengo claro cuál es mi objetivo. El gol de mi vida. A veces quiero tener una llave para ese momento donde quiero encerrarme en un abrazo y no salir nunca de ese mundo que crean tus brazos haciendo hueco y eco de mis angustias. Y luego estás tú que quieres encerrarte en un corazón tan de piedra como el mío. No sé si te lo han contado, pero las piedras duelen muchísimo más que cualquier tormenta. Supongamos que mañana no estás y me toca que echarte de menos, buscarte por debajo de las pestañas más bonitas que no he encontrado jamás a partir de ti, sentir esa necesidad de llenar ese vacío que dejan las personas que calan fuerte y profundo. Bonito e irrepetible. Dicen que las personas te calan solamente una vez en la vida: de ellas depende dejar una huella o una herida.

Y, ojo, que algunos no recuerdan, en lugar de ello, escriben toda una vida.

Fuera está siendo un verano indestructible, mientras por dentro me hago hielo. Las manos frías son el efecto secundario de cuando han dejado de tocarlas. Y en las tuyas encontré un infinito tropiezo de torpeza y melancolía. Siempre que me tocabas, sentía una tristeza tan grande que con ella pude crear, de haberlo intentado, un cielo repleto de hermosos desastres.

Quiero que me hagas feliz,
no que me hagas caso.

Y nos volvimos irreparables, con nuestras locuras colapsando en cada beso, con la nostalgia que irradiaban nuestras pupilas y la devastación que nos devoraba las costillas. Tienes derecho de ser feliz sin mí, como yo sin ti. Pero cómo te digo que intentarlo me resulta imposible. Como imposible le puede resultar al masoquista tropezar repetidamente con la única piedra de las miles que se le atraviesan en el camino.

Está bien… no me ames, no me recuerdes, no me hagas caso. Lo único que te pido es que no me dejes ir cuando lo intente.

Hoy, también me acorde de ti. Que irónica es la vida, cuando te tuve te acaricie muy poco, me faltaron miles de abrazos por darte. En verdad te quede a deber tantos besos, tantas palabras bonitas. Me arrepiento, yo se que tu decías que el arrepentimiento no sirve de nada, pero a mi me sirve de consuelo. ¿Como en mi sano juicio pude haberte perdido?

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Hoy, también me acorde de ti. Que irónica es la vida, cuando te tuve te acaricie muy poco, me faltaron miles de abrazos por darte. En verdad te quede a deber tantos besos, tantas palabras bonitas. Me arrepiento, yo se que tu decías que el arrepentimiento no sirve de nada, pero a mi me sirve de consuelo. ¿Como en mi sano juicio pude haberte perdido?

¿No te has preguntado en dónde estarías si lo hubieses intentado cuando las oportunidades estaban a tu alrededor y que por miedo no tomaste una? Ahórrate las expectativas y las explicaciones, dale una vuelta al mundo y recorre solo por vez primera esos sitios adonde has ido con otra gente. Adéntrate en tus entrañas y descubre que dentro aún hay estrellas que brillan más fuerte que el mismo Sol. Ámate y no te des explicaciones cuando te fallas, simplemente abrázate y dite cuánto te amas. Y que no te dejarás arrebatar la locura por ningún cuerdo. Porque ser loco está bien, lo que no está bien es que otros vengan a cambiarnos lo que somos. Esa mente Einstein, esa imaginación Picasso, esas letras de Lennon. De ello es de lo que emergemos y a donde descendemos cuando morimos. A nuestro lugar. A nuestro ser. Comete errores que no lastimen a otros, porque es mejor tener mala reputación y haber vivido, que tener una intachable y haber tratado de complacer a todos. Por favor. No te conviertas en alguien para recordar, sino digno de admirar. Una vida que otros traten de alcanzar. De tocar. De acariciar los pliegues de tus sueños. Viaja. Viaja mucho. Vete a Malibú, a California o quizás hasta Tokio. Aléjate de todo por un buen rato y no sepas nada de nadie. Un viaje donde te puedas conocer a ti mismo y algún día poder escribir que has conocido a alguien para siempre. Folla en la cocina, en el jardín, en los lugares donde la reputación te diga que no. Baila tus canciones favoritas hasta caer y embriágate de tanta noche como te sea posible. Hasta ver las estrellas más cerca y la luna más imposible. No te muerdas tanto la lengua, ni te tragues tus palabras nunca. Di lo que sientas decir, y abraza con cuantos quieras empequeñerte y olvidar el mundo. Vive rápido y párate a ver los atardeceres. Que un día la vida te pondrá a ver atrás y no querrás ser aquel que mira siempre al futuro. Sé aquel que no ve a nadie, porque estás bailando en el presente. Un eterno palpitar de verano. De fogatas. De trasnochar. De amores fugaces y sentimientos permanentes. Deja en el mundo huellas que calen, no heridas que duelan.

Eres mi deseo de 24 de 31, mi 11:11, el deseo que le pido a las estrellas, a la luna, cada dia, y desde que te conocí… Siempre serás mi deseo hasta que te hagas realidad.

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Eres mi deseo de 24 de 31, mi 11:11, el deseo que le pido a las estrellas, a la luna, cada dia, y desde que te conocí… Siempre serás mi deseo hasta que te hagas realidad.

Esta es tu hora, donde no hay retorno:
Perder a un ser querido muchas veces es visto como algo –malo- y bueno si, es duro perder a alguien y pensar que no lo volveremos a ver ni a compartir a diario como antes indudablemente duele.
Pero alguien se detiene a pensar en esa persona fallecida.

Desde el punto de vista de dicha persona.
La muerte no es algo malo, y no quiero contradecir las creencias religiosas de los demás, respeto eso cada quien puede pensar hacer y creer en lo que desee según su religión y enseñanzas.
Y bueno como les decía: la muerte no es algo malo. Al contrario es la liberación en muchos casos del sufrimiento, hay personas que sufren demasiado y es mejor que ya su sufrimiento haya acabado, ya llegó su hora donde no hay retorno.
Tampoco es que no los dejemos de ver, solo se fueron antes que nosotros porque ya su misión se cumplió y además a todos nos depara ese destino el de dejar de existir o que al menos nuestro cuerpo ya no se encuentre en la tierra.
Hay que aceptar aprender y agradecer, perdimos físicamente a un ser querido pero nunca perderemos su esencia y tampoco el saber que ahora descansa en paz.

No quiero a una mujer
con cuerpo escultural,
con grandes pechos
y un enorme trasero.

No quiero a una mujer
de telenovela, de cara tersa
sino de alma y corazón sincero.

Quiero a una mujer,
una mujer de carne y hueso,
que me mire a los ojos
y sepa que son tan míos,
tan suyos como del viento.

No quiero una mujer
del mundo materialista,
sino del mundo real
con sueños y deseos.

Quiero una mujer que vuele alto,
que vuele conmigo y sin mí,
pero prefiero volar con ella
ser su apoyo y su confidente
en las noches tenues y de desvelo.

Quiero una mujer que no sólo
me coja de la mano y me robe besos,
sino una mujer que se quede
en mis mejores momentos
y en los peores tiempos.

Quiero una mujer
que sea mi compañera,
mi confidente, mi amiga, mi luz,
mi hombro, mi sexo, mi amor, mi lecho.

Quiero una mujer
que me mire y sepa que es mía,
pero que también soy suyo,
para el resto de los días,
para el final de los tiempos.

Quiero una mujer con defectos,
pero que entienda como yo
que el amor no es sólo las mariposas,
el temblar de las piernas
o el sabor dulce de los besos,
sino que sepa que soy imperfecto
y el amor es trabajo diario, querernos,
caminar juntos por el mundo entero…

Pueden no darte lo mismo que das; nadie da lo que no tiene ni quiere, pero hay algo que sí mereces recibir y es el RESPETO. No justifiques ni naturalices ningún tipo de maltrato.

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Pueden no darte lo mismo que das; nadie da lo que no tiene ni quiere, pero hay algo que sí mereces recibir y es el RESPETO. No justifiques ni naturalices ningún tipo de maltrato.

AYUDAME:

No es que quiera escribir triste,
es que algunos recuerdos aún
me sonríen cuando vuelvo la vista atrás.

Y ahí, dentro de ellos,
se encuentra ella.
Con su pelo mojado
tras una tormenta
que derribó la muralla que habíamos construido
para cuando estuviéramos tristes,
echándonos de menos,
porque sabíamos que algún día
estaríamos lejos,
ya sea de tiempo
o de kilómetros.

Entonces me toma de la mano
y ese pequeño detalle edifica un mundo.
La llevo a ver películas
a donde las estrellas van a parar
cuando se dan por rendidas
y su inmortal luz
se convierte en una instantánea.
Un luz que se la traga el pestañeo.

La música se enciende
y sus pupilas se asemejan a dos planetas
que han estado perdidos en la negrura
y frialdad del inmenso universo.

No puedo con esto,
siento que el corazón me va a estallar.

Y estalló antes de decirlo.
Algunas cosas se rompen antes de darnos cuenta
y eso, ella no lo sabía.

Pero entonces, también se escuchó otro estruendo,
uno más fuerte del que ella causó cuando se rompió,
y fue mi alma fragmentada en mil pedazos
esparcidos por lo que llamaba vida.

Y desde entonces
vuelco mi mundo
y la vista atrás,
cuando siento que los miedos,
los monstruos
y los fantasmas
tocan la puerta.
Una puerta que siempre ha estado abierta,
hacia el mismo camino donde ella
sonríe al alba

Si quieres vengarte o que alguien no te olvide nunca, dedícale el tema: Despacito 300 versiones en 200 idiomas, camino a ser un clásico. La gente pasará pero esa canción le hará un traumatismo craneal que resucitaras en su memoria por los siglos de los siglos, amén.

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Si quieres vengarte o que alguien no te olvide nunca, dedícale el tema: Despacito 300 versiones en 200 idiomas, camino a ser un clásico. La gente pasará pero esa canción le hará un traumatismo craneal que resucitaras en su memoria por los siglos de los siglos, amén.

Tantos miedos ……..Al abandono, al fracaso, a la traición, al engaño. Tantos miedos que quizás, jamás sucedan. Cuanto aún nos falta por tomar real conciencia de que la vida es simple, hermosa (lo cual no es sinónimo de fácil) pero muy muy efímera. Brindo por los que se animan a desafiar constantemente a sus creencias, por los que se arriesgan, por los que se caen y se levantan, por los que atraviesan a sus fantasmas, por los que se animan a descubrir la fortaleza en su debilidad, y aprenden a disfrutar de las cosas sin analizar tanto los “peros”. Hay tanto miedo a vivir. Recordemos que disfrutar es una decisión, y que también se aprende. Viajemos ligeros de equipaje!. La vida es ahora.

Sé fuerte, me dijeron. Como si no estuviese intentando levantarme desde esos cimientos que tan apegados se quedaron conmigo.

La llama brillaba cada vez más y el tiempo corría a lo loco y yo era ese soñador que se detenía en cada esquina para apreciar la sonrisa del niño, el atardecer en el horizonte y la madre siendo notificada de su embarazo.

Siento llevarme conmigo a todo aquel que se interpone en mis sentimientos, que se pone en frente de toda esta velocidad frenética que llevo en las venas y todo detalle que apuntó a mi sonrisa. Perdón, no sé de frenos, ni mucho menos de amar sin dejar manchada la escena del crimen.

El paraíso no debe ser el Cielo, sino una colección de todos los buenos recuerdos que fuimos acumulando a lo largo del camino, ir apreciando las flores que ir cortándolas para regalárselas a gente que no tiene vida.

Hay chicas a las que se le regalan margaritas, y hay otras a las que se les regala el rosal.

El amor duele cuando intentas no echarle de menos, y en cambio, terminas llamándole y diciéndole que ya no le quieres de vuelta, y que has disfrutado del capítulo de su vida y que el tuyo es ese al que de ahora en adelante regresarás para leer lo subrayado.

Vale, hay cosas tan bonitas que es imposible escribir de ellas, porque describirlas sería un pecado capital. Cosas que a simple vista son fugaces y más adelante te das cuenta de que fueron estrellas.

Volvemos a donde reímos, porque nos gusta el masoquismo de recordarnos felices cuando estamos hasta el cuello de tristeza. Y vale la pena volver, porque siempre, pero siempre hay algo que nos hace quedarnos.

Esta tarde he vuelto a la escena del crimen, porque uno siempre vuelve a donde murió y aquí fue donde nos besamos con pasión, tanto que el viento jamás se llevó el beso.

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Esta tarde he vuelto a la escena del crimen, porque uno siempre vuelve a donde murió y aquí fue donde nos besamos con pasión, tanto que el viento jamás se llevó el beso.

Sé fuerte, me dijeron. Como si no estuviese intentando levantarme desde esos cimientos que tan apegados se quedaron conmigo.

La llama brillaba cada vez más y el tiempo corría a lo loco y yo era ese soñador que se detenía en cada esquina para apreciar la sonrisa del niño, el atardecer en el horizonte y la madre siendo notificada de su embarazo.

Siento llevarme conmigo a todo aquel que se interpone en mis sentimientos, que se pone en frente de toda esta velocidad frenética que llevo en las venas y todo detalle que apuntó a mi sonrisa. Perdón, no sé de frenos, ni mucho menos de amar sin dejar manchada la escena del crimen.

El paraíso no debe ser el Cielo, sino una colección de todos los buenos recuerdos que fuimos acumulando a lo largo del camino, ir apreciando las flores que ir cortándolas para regalárselas a gente que no tiene vida.

Hay chicas a las que se le regalan margaritas, y hay otras a las que se les regala el rosal.

El amor duele cuando intentas no echarle de menos, y en cambio, terminas llamándole y diciéndole que ya no le quieres de vuelta, y que has disfrutado del capítulo de su vida y que el tuyo es ese al que de ahora en adelante regresarás para leer lo subrayado.

Vale, hay cosas tan bonitas que es imposible escribir de ellas, porque describirlas sería un pecado capital. Cosas que a simple vista son fugaces y más adelante te das cuenta de que fueron estrellas.

Volvemos a donde reímos, porque nos gusta el masoquismo de recordarnos felices cuando estamos hasta el cuello de tristeza. Y vale la pena volver, porque siempre, pero siempre hay algo que nos hace quedarnos.