Antes de abrazar a otros, aprende a abrazarte a ti, amarrate fuerte a la certeza, a tus ganas y confía en tu camino. Sé el motor de tu cambio.

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Antes de abrazar a otros, aprende a abrazarte a ti, amarrate fuerte a la certeza, a tus ganas y confía en tu camino. Sé el motor de tu cambio.

Corres y no sabes hacia dónde refugiarte. No tienes unos brazos donde esconderte del puñal que el mundo busca clavarte. En donde encerrarte hasta que deje de llover y no le tengas miedo a los estruendos.

Como un corazón roto que aniquila las esperanzas para construir un paisaje sobre la devastación. Depende de las ganas, te dicen. De las ganas que tengas de intentarlo, de sonreírle siempre que la noche se ponga y la oscuridad parece tragarse la luz de las estrellas.

Esto es un juego de vida o vete.

Nadie nos advirtió de los efectos colaterales que conlleva amar a alguien que no tiene espinas. Alguien que ha intentado vivir una vida sin tachones ni vistas atrás. Sin estelas. Ni memoria. Ni olvido. Alguien, cuyos cimientos, se encuentran bajo una fina capa de heridas. Que es imposible cavar para llegar siquiera a una de ellas y convertirlas en poesía.

Quien me lo iba a decir a mí que iba a entender más de cicatrices que de sonrisas. Que las canciones me iban a hablar de la vez en la que te fuiste y no volviste a marcar. De cuando me quedé esperando hasta la madrugada con el teléfono en la mano y no eras tú quien llamaba para decirme cuánto me echabas de menos.
Algún día tendremos que salir a comernos el mundo, independientemente de si mañana esa persona estará al otro lado de la cama, e independientemente si seremos nosotros los que ya no lo estaremos nunca más. Es que, a veces, las perspectivas de lo que uno quiere se las lleva el viento al lugar a donde van a parar las decepciones y las esperanzas rotas de cuando alguien te traiciona.

Hay abismos de los que uno no llega a salir. Y eso me lo enseñó aquella mirada donde me quedé encerrado una eternidad y tú me sonreías como si nada. Aquella noche mi corazón se rompió con tal fuerza como parte un rayo el cielo.

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