No hay crecimiento si la vida no remueve los cimientos. De nada sirven los guiones cuando casi nada ocurre según lo previsto. Hay que aprender a bailar al ritmo de los cambios y con la energía del presente.

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No hay crecimiento si la vida no remueve los cimientos. De nada sirven los guiones cuando casi nada ocurre según lo previsto. Hay que aprender a bailar al ritmo de los cambios y con la energía del presente.

Vuelo. Esta noche vuelo más alto que cualquier avión. Cometa. O Soñador. Y lo hago porque he puesto a hervir a fuego alto las fotografías que me ataban al daño que radica en ver atrás.

Hoy me declaro profeta de mi propio destino y le digo al mundo que se queme si se quiere quemar, porque desde el año pasado decidí ser alguien nuevo. Alguien que arrancara sus raíces y se cortara sus espinas, pero también alguien que se echara el sol y su propia tormenta, para resurgir de la muerte.

He resucitado no sé cuántas veces dentro del abrazo de mi madre, y he muerto no sé tantas veces también dentro de lo que lucía desde el exterior, un hogar.

Dime, qué es hogar, cielo, volar. Dime qué escondes debajo de todas esas cicatrices que esconden tu ropa, dime qué historia cuentan los párpados caídos y las pestañas cansadas, dime hasta qué punto de la madrugada te has quedado despierto por esperar un mensaje que jamás llegó, o dime cuántas veces has tenido que reciclar tus sentimientos porque sientes que no vales la pena. Alguien, en su sano juicio, que nos abra los sentimientos, y nos cierre los ojos.

Voy saltando, pero cada vez que lo hago siento que caigo en un abismo diferente. Una vez caí dentro de uno tan profundo que casi no salgo de él. La gente se acercaba al hueco para ver qué había al fondo y lo que contaban era que abajo había un monstruo que se bañaba cada noche con las estrellas y salía rara vez con las alas prestadas de una mariposa.

Soy igual que otros, amo igual que otros. Y soy lo que otros tratan de esconder dentro del closet. Este día me libero, me libero de toda toxina que en mí fue adherida por una sociedad llena de prejuicios y le digo a mi chico: ¡Hey, tú, qué linda sonrisa tienes, joder!

Esta noche vuelo más alto porque tengo al chico de mis sueños esperando por mí, al otro lado del mundo y me sonríe como si estuviese a la par. Y si eso no es amor, no sé a qué cojones le llamás amor.

No salgo del armario, porque nunca he estado dentro de él.

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