Hoy, también me acorde de ti. Que irónica es la vida, cuando te tuve te acaricie muy poco, me faltaron miles de abrazos por darte. En verdad te quede a deber tantos besos, tantas palabras bonitas. Me arrepiento, yo se que tu decías que el arrepentimiento no sirve de nada, pero a mi me sirve de consuelo. ¿Como en mi sano juicio pude haberte perdido?

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Hoy, también me acorde de ti. Que irónica es la vida, cuando te tuve te acaricie muy poco, me faltaron miles de abrazos por darte. En verdad te quede a deber tantos besos, tantas palabras bonitas. Me arrepiento, yo se que tu decías que el arrepentimiento no sirve de nada, pero a mi me sirve de consuelo. ¿Como en mi sano juicio pude haberte perdido?

¿No te has preguntado en dónde estarías si lo hubieses intentado cuando las oportunidades estaban a tu alrededor y que por miedo no tomaste una? Ahórrate las expectativas y las explicaciones, dale una vuelta al mundo y recorre solo por vez primera esos sitios adonde has ido con otra gente. Adéntrate en tus entrañas y descubre que dentro aún hay estrellas que brillan más fuerte que el mismo Sol. Ámate y no te des explicaciones cuando te fallas, simplemente abrázate y dite cuánto te amas. Y que no te dejarás arrebatar la locura por ningún cuerdo. Porque ser loco está bien, lo que no está bien es que otros vengan a cambiarnos lo que somos. Esa mente Einstein, esa imaginación Picasso, esas letras de Lennon. De ello es de lo que emergemos y a donde descendemos cuando morimos. A nuestro lugar. A nuestro ser. Comete errores que no lastimen a otros, porque es mejor tener mala reputación y haber vivido, que tener una intachable y haber tratado de complacer a todos. Por favor. No te conviertas en alguien para recordar, sino digno de admirar. Una vida que otros traten de alcanzar. De tocar. De acariciar los pliegues de tus sueños. Viaja. Viaja mucho. Vete a Malibú, a California o quizás hasta Tokio. Aléjate de todo por un buen rato y no sepas nada de nadie. Un viaje donde te puedas conocer a ti mismo y algún día poder escribir que has conocido a alguien para siempre. Folla en la cocina, en el jardín, en los lugares donde la reputación te diga que no. Baila tus canciones favoritas hasta caer y embriágate de tanta noche como te sea posible. Hasta ver las estrellas más cerca y la luna más imposible. No te muerdas tanto la lengua, ni te tragues tus palabras nunca. Di lo que sientas decir, y abraza con cuantos quieras empequeñerte y olvidar el mundo. Vive rápido y párate a ver los atardeceres. Que un día la vida te pondrá a ver atrás y no querrás ser aquel que mira siempre al futuro. Sé aquel que no ve a nadie, porque estás bailando en el presente. Un eterno palpitar de verano. De fogatas. De trasnochar. De amores fugaces y sentimientos permanentes. Deja en el mundo huellas que calen, no heridas que duelan.

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