Saboreamos la libertad cuando miramos atrás y agradecemos ya no estar en ese sitio real o emocional.

Estándar
Saboreamos la libertad cuando miramos atrás y agradecemos ya no estar en ese sitio real o emocional.

Detesta los circos,
porque es una leona enjaulada,
sabe lo que es estar atada con cadenas,
sentirse vulnerable cuando tiene una fuerza
con la que rasguñaría cualquier piel,
cualquier alma,
cualquier corazón.

Por las noches, sale a ver la Vía Láctea
y sueña con ser la princesa de su propio cuento,
que llegue un sapo que no se transforme en ningún príncipe azul
al besarlo,
quiere acariciar su piel fría
y darle un beso que le diga a él que no tiene porqué cambiar,
que es precioso tal y como lo conoció.
Y que espera que no se vaya cuando el sol muera.

Tiene una mente abismalmente
Es abismalmente cariñosa,
le gustan los pequeños detalles:
como que la sorprendan,
que la tomen de la cintura,
que la abracen por la espalda,
que hagan girar su mundo al revés,
que le den besos en la frente y en el cuello,
que le demuestren cada día con hechos
que es la chica de la que cualquier poeta quisiera olvidar
pero que, después de darse cuenta de que no es posible,
escriben toda su vida sobre ella,
así tenga miles de nombres,
en sus poemas siempre llevará su tinta,
su esencia,
su alma.

Difícilmente se enamora,
es más,
casi nunca lo hace:
no porque no quiera,
sino porque aprendió que lo que aún resta de su corazón,
esos trozos grandes,
no son para que los rompa cualquiera.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s