Un día te llevaré a volar papalotes conmigo para mostrarte que la sencillez es bella y que volar en compañía es delicioso. Que volar junto a mí es volar junto a alguien que jamás permitirá que el suelo te toque y que hará cualquier cosa para elevarte de nuevo aunque insistas en caer…

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Un día te llevaré a volar papalotes conmigo para mostrarte que la sencillez es bella y que volar en compañía es delicioso. Que volar junto a mí es volar junto a alguien que jamás permitirá que el suelo te toque y que hará cualquier cosa para elevarte de nuevo aunque insistas en caer…

Fue una lástima que tu mamá no me conociera bien, que no me llevaras con tus amigos a beber, que tus primos no me hubieran visto bailar contigo.
Fue muy triste que las calles repletas de gente no nos hubieran visto besar o abrazarnos mientras el mundo rodaba más lento.
¿Podrías imaginar las fiestas estando juntos?
¿Las reuniones familiares?
¿Los velorios?
Tu cabeza buscaría mi hombro y mis dedos se enroscarían en tu cabello mientras tus ojos marrones se cerrarían al compás de tus latidos calmados.
Beberíamos de la misma botella la cerveza, me darías un beso sabor a cigarrillo y yo ya no tendría necesidad de fumar. Sería la incorrecta según tus “ex novias”, yo la tatuada, la gordita y loca.
El ¿cómo con ella? de algún despistado pero tu, “Eres la mejor”, de cada amanecer y sobre todo tu melancolía inexistente de los domingos salados.
Tu mamá se quedo sin su mejor nuera, tus amigos sin una amiga que les aguantara el ritmo a la hora de beber, tus primos sin la música perfecta para verte danzar y tus “Ex” sin la chica perfecta para darse a odiar.
Te quedaste contigo, pero sin mi, sin nosotros.”

A veces ingenuamente pienso que el amor ha de ser así, por ejemplo ahora que estoy en el trabajo y no he salido a comer, alguien que me traiga un sándwich o una rebanada de sandía. Si, si, ya sé que suelo soñar demasiado. Al llegar a casa me preparé yo el sándwich y sabré que yo soy el amor de mi vida y por qué no, hasta me haga un café. Aunque después de un rato, me siente a mirar el cielo y caiga en la cuenta que a veces también se necesitan unos ojos que me miren comer, unas manos que sacudan de mis labios las migajitas y que beba de la misma taza. A veces no se puede tener todo, pero hoy me tengo a mi y con eso basta.

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  1. De nuestro encuentro malogrado solo quedaron restos de amor en los huesos. Restos que en mi alcoba no se conjugan con el piso ni con el tumbado. Colillas desperdigadas por doquier, cenizas en el alma, botellas vacías de cervezas que fueron preludio y clímax. Quedan las palabras que regué en tu oído y cayeron en tus bragas. Queda un recuerdo atiborrado de semen, lujuria y promesas que ambos sabíamos falsas.

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